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jueves, mayo 14, 2026

Page planta cara a Óscar Puente y exige que el AVE pare en Alcázar de San Juan

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El presidente de Emiliano García-Page ha elevado este jueves el tono político en defensa de los intereses ferroviarios de Castilla-La Mancha al asegurar públicamente que el Ejecutivo autonómico “va a pelear” para garantizar que el futuro trazado del AVE Madrid-Jaén incluya parada en la localidad ciudadrealeña de Alcázar de San Juan, uno de los grandes nudos históricos de comunicación ferroviaria del centro peninsular.

En unas declaraciones cargadas de firmeza política y reivindicación territorial, el jefe del Ejecutivo autonómico lanzó un claro mensaje al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y, de forma directa, al ministro responsable del departamento, defendiendo que las infraestructuras financiadas con recursos públicos deben responder a criterios de cohesión territorial y equilibrio entre regiones, y no únicamente a parámetros de rentabilidad o velocidad técnica.

“Vamos a pelear”, aseguró con contundencia García-Page, antes de ir incluso más allá al afirmar que “terminaremos haciendo que se cumpla un compromiso para que la alta velocidad con Jaén, por supuesto, pare en La Mancha, beneficie a La Mancha”. Una declaración que sitúa a la futura conexión ferroviaria entre Madrid y Jaén en el centro del debate político y territorial en Castilla-La Mancha.

El presidente regional recordó que la comunidad autónoma mantiene desde hace años acuerdos e inversiones pactadas con el Gobierno central en materia de infraestructuras y reivindicó que dichos compromisos deben respetarse. “Castilla-La Mancha firmó hace ya muchos años muchas inversiones pactadas con el Gobierno de España”, señaló, remarcando que los acuerdos “firmados” están “para cumplirse”.

Las palabras del dirigente castellanomanchego llegan en un momento especialmente sensible para el diseño definitivo del corredor ferroviario de alta velocidad hacia Andalucía oriental, una infraestructura estratégica sobre la que existe un intenso debate técnico y político acerca del recorrido más adecuado y las ciudades que deberían beneficiarse de la futura línea.

Durante su intervención, García-Page defendió con claridad que la inversión pública en alta velocidad no puede concebirse exclusivamente desde la óptica de las grandes capitales, sino como un instrumento vertebrador del territorio nacional. “La alta velocidad la pagamos entre todos”, afirmó, subrayando que por ese motivo debe “beneficiar a la mayoría” y favorecer también “a capitales más pequeñas y a muchas poblaciones”.

Con este planteamiento, el presidente autonómico volvió a poner el foco sobre la importancia estratégica de Alcázar de San Juan como enclave ferroviario histórico de Castilla-La Mancha y nodo clave de comunicaciones entre el centro y el sur peninsular. La localidad ciudadrealeña ha sido tradicionalmente uno de los puntos neurálgicos de la red ferroviaria española y desde distintos sectores políticos, empresariales y sociales se considera esencial mantener ese protagonismo dentro del mapa nacional de alta velocidad.

El líder regional insistió además en que las grandes infraestructuras de comunicación deben cumplir una función social y territorial mucho más amplia que la puramente económica. “Las autovías y los trenes se hacen para vertebrar, para comunicar a la gente, no es una cuestión solamente de dinero”, sostuvo, en una reflexión que apunta directamente al debate abierto sobre la rentabilidad y utilidad de determinadas inversiones ferroviarias.

En ese contexto, mostró también su rechazo a que puedan descartarse trazados o inversiones ya avanzadas únicamente por nuevos informes técnicos. “No puede ser que se tire a la basura tanto dinero gastado ya en una inversión porque algún técnico diga que es mejor una opción que otra”, afirmó.

Las declaraciones más contundentes llegaron al abordar el papel de los informes técnicos en la toma de decisiones sobre infraestructuras estratégicas. García-Page defendió que la posición de Castilla-La Mancha cuenta igualmente con respaldo técnico suficiente y advirtió de que las decisiones finales no pueden escudarse exclusivamente en criterios administrativos o de ingeniería.

“Por cada técnico que diga en el Ministerio que le gusta una opción, Castilla-La Mancha le puede ofrecer diez informes técnicos que dicen otra”, aseguró el presidente autonómico, antes de recalcar que el diseño de autovías y líneas ferroviarias responde, en última instancia, a decisiones políticas. “Nadie se puede esconder detrás de los técnicos para decir dónde va una autovía o dónde va la alta velocidad. Antes que eso, está una decisión política”, apostilló.

La defensa de una parada en Alcázar de San Juan supone además un movimiento de enorme carga simbólica y estratégica para una comarca que históricamente ha reclamado inversiones ferroviarias que garanticen competitividad, oportunidades económicas y fijación de población. Desde distintos sectores se considera que excluir a La Mancha del trazado de alta velocidad supondría un duro golpe para el equilibrio territorial y para el papel histórico de la provincia de Ciudad Real dentro de las comunicaciones nacionales.

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