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domingo, mayo 31, 2026

Julián Calero, el alcalde que evitó la desaparición del Corral de Comedias recibe el homenaje de todo un pueblo

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Almagro volvió a mirar a su pasado para rendir homenaje a una de las figuras más decisivas de su historia contemporánea. Este pasado viernes, 29 de mayo, la ciudad celebró el 72 Aniversario de la recuperación del Corral de Comedias, una efeméride cargada de simbolismo que sirvió no solo para poner en valor uno de los monumentos más importantes del patrimonio teatral español, sino también para reconocer la labor de quienes hicieron posible que este espacio único llegara hasta nuestros días.

La conmemoración estuvo marcada por el recuerdo, la emoción y el reconocimiento institucional a la figura de Julián Calero Escobar, alcalde de Almagro durante la década de los cincuenta y protagonista fundamental de una de las mayores gestas patrimoniales de la historia local. Gracias a su visión, determinación y compromiso con la cultura, una antigua posada que se encontraba al borde de la desaparición pudo ser salvada y transformada en el símbolo cultural que hoy identifica a Almagro en todo el mundo.

Durante el acto, representantes municipales, familiares y vecinos recordaron la trascendencia de aquella decisión que cambió para siempre el destino de la localidad. Entre los momentos más emotivos destacó la intervención de Fernando Calero, hijo del homenajeado, quien expresó el orgullo de toda su familia por el reconocimiento recibido y aseguró que este homenaje habría llenado de felicidad a su padre, cuya figura continúa profundamente ligada al desarrollo cultural y patrimonial de la ciudad.

La jornada sirvió también para anunciar una nueva iniciativa destinada a perpetuar su memoria. El actual alcalde de Almagro, Francisco Ureña, comunicó que próximamente una calle de la localidad llevará el nombre de Julián Calero, un gesto con el que el Ayuntamiento pretende reconocer de manera permanente la contribución histórica de quien evitó la pérdida del monumento más emblemático de la ciudad.

La historia de Julián Calero Escobar está estrechamente vinculada a la evolución de Almagro durante buena parte del siglo XX. Nacido el 10 de diciembre de 1910 en la calle Clavería, inició sus estudios en la localidad antes de trasladarse a Toledo como huérfano militar para continuar su formación en el Colegio de Huérfanos Militares. Posteriormente optó por estudiar Derecho, alejándose de la tradición militar familiar. Comenzó su formación universitaria en la Universidad de Valladolid y completó sus estudios en la Universidad Central de Madrid, donde obtuvo la licenciatura en 1934.

Su vinculación con la administración municipal comenzó en los primeros años de la década de los cuarenta. El 25 de enero de 1941 ejercía como segundo teniente de alcalde en funciones de alcalde y pocos días después asumía oficialmente la alcaldía. Tras diversas etapas políticas y cambios en las gestoras municipales, regresó definitivamente al cargo el 1 de mayo de 1943 por designación del gobernador civil José María Frontera.

Paralelamente a su actividad política, contrajo matrimonio el 13 de febrero de 1943 con Antonia Santiago Pérez, estableciendo su residencia familiar en la Plaza de Santo Domingo. De esta unión nacieron seis hijos: Rosa María, Gloria, Concepción, María de las Nieves, Fernando y María del Carmen.

La etapa de gobierno de Julián Calero coincidió con importantes transformaciones para Almagro. Durante su mandato se impulsó la implantación de la empresa de fabricación de colas industriales Caura (la fábrica de los “huesos” que estuvo ubicada en la calle General Aguilera, actualmente San Agustín), se acometieron mejoras significativas en el Teatro Principal, se reformó la Plaza de Toros, se modernizó el Matadero Municipal y se iniciaron los trámites para la construcción del futuro Mercado Municipal de Abastos.

Entre los proyectos más ambiciosos de su gestión destacó la remodelación del edificio consistorial. En 1954, el arquitecto Luis Mosteiro Passaro diseñó una propuesta inspirada en la propia arquitectura de la Plaza Mayor de Almagro, con corredores y balconadas que reproducían la estética característica del entorno urbano. Aunque el proyecto sufrió retrasos administrativos, acabaría siendo aprobado y subvencionado años más tarde por el recién creado Ministerio de la Vivienda.

Sin embargo, por encima de todas estas actuaciones, existe una que marcaría para siempre la historia de Almagro y su proyección internacional: la recuperación del Corral de Comedias.

Familia Calero Santiago 28’Mayo’2026

 

A comienzos de los años cincuenta, una antigua posada ubicada en el corazón de la localidad se encontraba amenazada por la venta y la posible demolición. Lo que parecía un inmueble sin especial relevancia escondía en realidad uno de los tesoros patrimoniales más extraordinarios de España. Fue la visión compartida entre Julián Calero y el entonces gobernador civil de Ciudad Real, José María del Moral y Pérez de Zayas, la que permitió descubrir la verdadera naturaleza histórica del edificio.

Tras varios días de investigación y estudio de los antecedentes documentales, ambos llegaron a una conclusión extraordinaria: aquella hostería era en realidad el antiguo Corral de Comedias de Almagro, construido por Leonardo de Oviedo en el siglo XVII.

El hallazgo supuso un punto de inflexión. Gracias a las gestiones impulsadas por ambos dirigentes se obtuvo una financiación inicial de 10.000 pesetas para proceder a la expropiación del inmueble. Posteriormente, la adquisición y las operaciones de permuta superaron las 65.000 pesetas, una inversión considerable para la época que permitió garantizar la conservación del edificio.

Los trabajos de recuperación se realizaron con medios modestos pero con una enorme determinación. Apenas media docena de albañiles levantaron nuevamente el escenario, rescataron las galerías superiores ocultas tras los muros, eliminaron tabiques que habían fragmentado el espacio original, renovaron el empedrado, sustituyeron elementos estructurales afectados por la carcoma y devolvieron al conjunto el característico color almagre que hoy constituye una de sus señas de identidad visual.

Aquella intervención no solo permitió salvar un edificio histórico. Supuso la recuperación de un espacio único en el mundo, considerado actualmente el único corral de comedias del Siglo de Oro español que conserva íntegramente su estructura original y mantiene su función teatral.

La importancia del descubrimiento fue reconocida oficialmente pocos años después. En 1955, bajo el mandato ministerial de Joaquín Ruiz-Giménez, el Estado declaró el Corral de Comedias de Almagro como Monumento Histórico-Artístico, quedando protegido por el Ministerio de Educación Nacional. Las labores de consolidación continuaron durante los años 1956 y 1958 con nuevas actuaciones destinadas a reforzar la estructura y mejorar los servicios para actores y espectadores.

La recuperación del Corral transformó profundamente la identidad de Almagro. A partir de aquel momento, la ciudad comenzó un proceso de crecimiento cultural, turístico y patrimonial que acabaría convirtiéndola en una referencia internacional del teatro clásico y en sede de uno de los festivales escénicos más prestigiosos del mundo hispánico.

Por ello, numerosos historiadores y especialistas coinciden en señalar que la visión de Julián Calero y José María del Moral resultó decisiva para el futuro de la localidad. Sin aquella intervención, difícilmente Almagro ocuparía hoy el lugar privilegiado que mantiene en el mapa cultural nacional e internacional.

El homenaje celebrado en el 72 aniversario de la recuperación del Corral de Comedias ha servido precisamente para recordar esa realidad histórica y para reivindicar la memoria de quienes comprendieron, décadas antes que muchos otros, el valor incalculable del patrimonio cultural. La futura dedicación de una calle a Julián Calero Escobar representa un nuevo reconocimiento a un hombre cuya visión cambió para siempre el destino de Almagro.

Fallecido en Sevilla el 2 de abril de 1988 a los 77 años, Julián Calero deja un legado que trasciende generaciones. Su nombre queda ya unido de forma inseparable a la historia del Corral de Comedias, al desarrollo cultural de Almagro y a la conservación de uno de los monumentos teatrales más importantes de España. Setenta y dos años después de aquella histórica recuperación, la ciudad vuelve a agradecer a quien evitó que una joya patrimonial desapareciera para siempre y permitió que hoy continúe siendo uno de los grandes símbolos de la cultura universal.

Vicente Galiano M.

(Datos biográficos y fotografía en blanco y negro, obtenidos del Diccionario Biográfico de Castilla-La Mancha, sobre la biografía de Julián Calero Escobar realizada por el profesor e historiador almagreño Francisco Asensio Rubio)

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