El Castillo de Doña Berenguela, situado en el corazón de Bolaños de Calatrava, emerge como una de las fortalezas más emblemáticas y desconocidas del patrimonio histórico español, enclavado estratégicamente en la Plaza de Altozano, en la zona noroeste del casco urbano. Este enclave privilegiado, en plena comarca del Campo de Calatrava, dentro de la Submeseta Sur de la Península Ibérica y en el curso medio-alto del río Guadiana, convirtió a esta construcción en un punto neurálgico dentro de la red de comunicaciones medieval que enlazaba Toledo con Córdoba y el levante con el poniente peninsular.
La historia de esta imponente fortificación se remonta al siglo XII, cuando fue erigida por los musulmanes como un bastión defensivo clave en la organización territorial de Al-Ándalus. Su ubicación no fue casual, sino fruto de una planificación estratégica que la convirtió en un enclave militar y logístico de primer orden. Tras la trascendental Batalla de las Navas de Tolosa, el destino del castillo cambió radicalmente. La victoria cristiana supuso el fin de la frontera en el Campo de Calatrava, iniciándose un proceso de repoblación y reorganización del territorio.
Fue entonces cuando el monarca Alfonso VIII de Castilla tomó posesión de la fortaleza y la entregó como regalo a su hija, Berenguela de Castilla, con motivo de su matrimonio, otorgándole así el nombre con el que ha perdurado hasta nuestros días. En 1229, la reina decidió donar el castillo a la poderosa Orden de Calatrava, decisión que sería posteriormente confirmada por su hijo Fernando III el Santo y su nieto Alfonso X el Sabio.
A partir de entonces, el castillo adquirió una nueva dimensión administrativa al convertirse, en 1537, en sede de la Encomienda de Bolaños, lo que supuso una profunda transformación estructural orientada a funciones de gestión territorial, alejándose progresivamente de su carácter estrictamente militar. Este uso se mantuvo hasta 1825, año en el que la fortaleza fue abandonada.
El devenir del castillo continuó marcado por los vaivenes de la historia. Durante la desamortización de Madoz, en 1864, fue subastado y pasó a manos privadas, iniciándose un periodo de deterioro. No sería hasta mediados del siglo XX cuando la Diputación Provincial de Ciudad Real emprendió diversas actuaciones de rehabilitación que permitieron recuperar parte de su esplendor. En la actualidad, el castillo es de titularidad municipal y fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982, consolidándose como un referente patrimonial de primer nivel.
Desde el punto de vista arquitectónico, el Castillo de Doña Berenguela constituye un ejemplo paradigmático de fortaleza de llanura de origen árabe, con planta cuadrangular y originalmente dotado de cuatro torres en sus esquinas, diseñadas para reforzar la muralla perimetral, coronada por adarves almenados y rodeada por un impresionante foso excavado en la roca, de entre 2,5 y 3 metros de profundidad. Entre sus estructuras más destacadas se encuentran la Torre del Homenaje, de 22 metros de altura, concebida como núcleo residencial y último refugio defensivo, y la Torre Prieta, de carácter eminentemente militar.
El sistema hidráulico del castillo revela un avanzado conocimiento técnico en época islámica, con elementos como aljibes, albercas, canales de desagüe y piletas de distribución de agua, así como restos de baños árabes inspirados en las termas romanas, que incluían salas fría, templada y caliente. Estas estructuras, excavadas en la roca, han permitido su conservación parcial hasta la actualidad, evidenciando la sofisticación de la vida cotidiana en la fortaleza.
Asimismo, el castillo albergó un pósito, institución clave en la economía agraria medieval, destinada al almacenamiento de grano para garantizar el abastecimiento en épocas de escasez, gestionado por la Orden de Calatrava a través de sus encomiendas.
Diversas investigaciones arqueológicas, especialmente las realizadas en 2003, han permitido documentar elementos como el foso defensivo completo que rodea la fortaleza, aportando nuevos datos sobre su configuración original. A ello se suma la tradición, no confirmada documentalmente, que sitúa en este castillo el posible nacimiento de Fernando III el Santo, lo que añade un halo de leyenda a este enclave histórico.
El Castillo de Doña Berenguela se ha consolidado como un espacio cultural y turístico de referencia en la provincia de Ciudad Real, acogiendo eventos y visitas que permiten redescubrir su extraordinario valor histórico, arquitectónico y simbólico. Actualmente se encuentra inmerso en obras de restauración y mantenimiento.
Vicente Galiano M.

