La Base Militar Coronel Sánchez Bilbao, ubicada en Almagro y considerada una de las infraestructuras más estratégicas del Ejército de Tierra, continúa sin suministro procedente de la red eléctrica siete meses después de la grave avería registrada en el transformador principal de la subestación que abastece a todo el recinto militar. A día de hoy, la Base de Helicópteros de Almagro sigue funcionando en una situación excepcional que obliga a mantener gran parte de su actividad gracias al uso continuado de grupos electrógenos.
La incidencia se remonta al pasado 11 de noviembre, cuando un fallo de gran magnitud dejó sin alimentación eléctrica estable a unas instalaciones que albergan el Batallón de Helicópteros de Ataque I (BHELA I), integrado en las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET). Se trata de una unidad de enorme relevancia para la defensa nacional, ya que constituye la única fuerza de helicópteros de ataque de España y opera los avanzados HA-28 Tigre, aeronaves diseñadas para escenarios de combate de alta intensidad y equipadas con sistemas de armamento y tecnología de última generación.
Desde entonces, la operatividad de la base se mantiene mediante sistemas provisionales de generación eléctrica. Lo que inicialmente fue concebido como una solución temporal se ha convertido en una situación prolongada que incrementa significativamente los costes de funcionamiento, debido principalmente al elevado consumo de combustible, además de aumentar los riesgos asociados al desgaste mecánico de los equipos, las limitaciones ante picos de demanda energética y el impacto medioambiental derivado de su utilización continuada.
Ante la gravedad de la situación, el Ministerio de Defensa, dirigido por la ministra Margarita Robles, inició los trámites para el alquiler de una estación transformadora de 2.000 kilovoltios-amperios, una actuación valorada en aproximadamente 300.000 euros. Sin embargo, el procedimiento de licitación quedó desierto al no concurrir empresas interesadas. Actualmente, el departamento estudia recurrir a un procedimiento negociado sin publicidad con el objetivo de agilizar la contratación y garantizar una mayor estabilidad del suministro mientras se desarrolla la solución definitiva.
La situación ha llegado también al ámbito parlamentario. El Grupo Parlamentario Vox registró en el Congreso de los Diputados una batería de preguntas dirigidas al Gobierno para esclarecer las circunstancias que rodean esta incidencia, calificada por la formación como una situación “grave” y “absolutamente inadmisible”. Según la información trasladada por la formación política, la base estaría funcionando mediante generadores que consumen alrededor de 7.000 litros de gasóleo semanales.
El diputado nacional por Ciudad Real, Ricardo Chamorro, ha denunciado públicamente que esta situación puede afectar a la operatividad de la instalación, a la seguridad del personal militar y a la capacidad de respuesta del Ejército de Tierra, señalando que resulta difícilmente comprensible que una infraestructura estratégica de estas características permanezca durante meses dependiendo de sistemas provisionales.
La formación reclama una actuación urgente que permita recuperar cuanto antes un suministro eléctrico estable y exige además que se depuren responsabilidades por una situación que considera inaceptable desde el punto de vista de la gestión de recursos públicos y de la seguridad nacional.
La solución estructural prevista por el Ministerio contempla una inversión cercana a los 600.000 euros destinada a la reconstrucción completa de la infraestructura eléctrica dañada. No obstante, los procedimientos administrativos necesarios para la redacción técnica del proyecto, la licitación, adjudicación y ejecución de las obras retrasan el horizonte de recuperación hasta 2027, sin previsión de que el problema pueda quedar resuelto durante el presente año.
Las consecuencias de esta avería ya han comenzado a reflejarse en el funcionamiento cotidiano de la base. Diversas unidades han tenido que ser reubicadas temporalmente, mientras otras desarrollan su actividad bajo condiciones limitadas. Esta circunstancia afecta a la preparación operativa, al desarrollo de misiones asignadas y a la planificación de despliegues internacionales. La instalación desempeña además funciones esenciales como centro de adiestramiento avanzado y punto de referencia para la integración de capacidades aeromóviles en operaciones conjuntas.
El impacto de la crisis energética también trasciende el ámbito estrictamente militar. Determinados servicios de apoyo logístico y capacidades de coordinación operativa vinculadas a la base se han visto condicionados por la falta de un suministro estable, dificultando la eficiencia en tareas consideradas estratégicas.
La propia Margarita Robles visitó las instalaciones el pasado 23 de febrero en una agenda centrada en la supervisión de cursos y la incorporación de nuevas aeronaves. La visita permitió igualmente comprobar sobre el terreno la magnitud de un problema que ha generado preocupación entre los mandos militares y que mantiene un seguimiento político tanto en el Congreso como en el Senado.
Mientras tanto, los helicópteros Tigre, pieza fundamental en misiones de ataque, reconocimiento, apoyo aéreo cercano y operaciones en profundidad, continúan operando desde una infraestructura que permanece lejos de los estándares energéticos que cabría exigir a una de las bases más relevantes del sistema militar español.
Siete meses después de la avería que dejó fuera de servicio la subestación principal, la Base de Helicópteros de Almagro sigue sin suministro procedente de la red eléctrica. Una situación excepcional que mantiene en vilo a una infraestructura clave para la defensa nacional y que abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta ante fallos estructurales en instalaciones consideradas críticas para la seguridad de España.

