El Ayuntamiento de Almagro aprobó durante la celebración del Pleno Ordinario número 4/2026, celebrado este jueves, 28 de mayo, en el Salón de Plenos de la Casa Consistorial, una importante modificación de la Ordenanza Fiscal número 22, reguladora de la tasa por la prestación del servicio de bodas civiles, una decisión que provocó el debate político entre los grupos municipales y que introduce cambios significativos tanto en los espacios habilitados para la celebración de matrimonios como en las cuantías económicas que deberán abonar los contrayentes.
La propuesta salió adelante gracias a los votos favorables del Grupo Municipal Socialista y de “Por Almagro”, mientras que recibió el rechazo del Grupo Municipal Popular y de la “Concejal no Adscrita”. La modificación supone uno de los cambios más relevantes en materia de ceremonias civiles de los últimos años en la localidad, al redefinir tanto la filosofía del servicio como la estructura de precios aplicable a partir de ahora.
La reforma parte de una premisa defendida por el equipo de gobierno encabezado por el alcalde Francisco Ureña, quien argumentó durante la sesión plenaria que el objetivo principal es favorecer que las bodas civiles se celebren en la propia Casa Consistorial, lugar donde constitucionalmente los ayuntamientos españoles tienen la obligación de prestar este servicio público.
Hasta la aprobación de esta modificación, los ciudadanos que deseaban contraer matrimonio civil en el Ayuntamiento de Almagro debían abonar una tasa de 200 euros. A partir de la entrada en vigor de la nueva ordenanza, dicha cantidad se reducirá drásticamente hasta los 20 euros, una rebaja de 180 euros que constituye la medida más destacada de toda la reforma.
Frente a esta significativa reducción, el Pleno también aprobó incrementos en otros espacios habilitados para la celebración de ceremonias. El Teatro Municipal de Almagro, que hasta ahora tenía una tasa de 220 euros, pasará a costar 300 euros, mientras que la Casa Palacio Juan Jedler, uno de los edificios patrimoniales más emblemáticos de la ciudad, incrementará igualmente su tarifa desde los 250 euros hasta los 300 euros.
Asimismo, la nueva regulación establece que las ceremonias celebradas en espacios privados con oficiante miembro de la Corporación Municipal pasarán de costar 180 euros a 200 euros.
Otro de los cambios más relevantes afecta directamente a los espacios disponibles para la celebración de enlaces civiles. La modificación elimina la posibilidad de celebrar matrimonios en la desacralizada Iglesia de San Agustín, edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC), que hasta ahora figuraba en la ordenanza con una tasa de 300 euros.
Según explicó el equipo de gobierno, esta decisión responde a la voluntad de otorgar a este inmueble el mismo tratamiento que recibe el histórico Corral de Comedias, otro de los grandes referentes patrimoniales de la ciudad que no está habilitado para la celebración de bodas civiles.
Durante su intervención, el alcalde Francisco Ureña defendió que la reforma busca hacer más accesible el servicio obligatorio que presta el Ayuntamiento y compensar los costes derivados del uso de edificios patrimoniales para eventos privados.
El regidor explicó que cada vez que se celebra una boda en espacios como el Teatro Municipal o la Casa Palacio Juan Jedler, dichos inmuebles dejan temporalmente de prestar su función habitual y deben suspenderse parcialmente las visitas turísticas, además de requerir recursos humanos y organizativos adicionales por parte del consistorio.
Igualmente, quiso aclarar que los miembros de la Corporación Municipal que ofician matrimonios fuera de dependencias municipales no perciben remuneración alguna por esta labor, señalando que la totalidad de las tasas ingresadas corresponden al Ayuntamiento.
La propuesta encontró su oposición por parte del portavoz del Grupo Municipal Popular, Francisco Javier Núñez, quien cuestionó tanto la oportunidad como la coherencia de la reforma, especialmente teniendo en cuenta que esta misma ordenanza había sido modificada durante el año 2025 bajo el anterior gobierno municipal del Partido Popular.
Núñez criticó especialmente la diferencia económica establecida entre la celebración de matrimonios en la Casa Consistorial y los espacios patrimoniales, argumentando que esta medida podría generar una diferenciación entre ciudadanos en función de su capacidad económica.
Durante el debate, el portavoz popular llegó a afirmar que la nueva regulación podía provocar que quienes dispongan de mayores recursos opten por celebrar su matrimonio en edificios históricos mientras que quienes no puedan asumir ese coste terminen celebrando la ceremonia exclusivamente en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.
El representante popular también mostró su desacuerdo con el incremento de las tasas en los espacios patrimoniales y cuestionó la justificación ofrecida por el gobierno municipal para modificar nuevamente una ordenanza que apenas había sido reformada un año antes.
Francisco Ureña rechazó tajantemente la interpretación planteada por el Partido Popular y defendió que la reforma supone, en términos generales, una reducción del coste para los ciudadanos. El regidor sostuvo que resulta difícil considerar que una diferencia de tarifas de estas características pueda convertirse en un elemento real de diferenciación social, especialmente teniendo en cuenta el coste global que supone actualmente la organización de una boda.
Ureña insistió en que el objetivo es reforzar el papel institucional del Ayuntamiento como espacio principal para la celebración de matrimonios civiles, al tiempo que se compensa económicamente el uso de edificios patrimoniales cuya actividad habitual se ve alterada durante la celebración de estos actos.
Francisco Javier Núñez calificó la modificación de “incoherente” y cuestionó los argumentos utilizados por el gobierno municipal para justificarla, mientras que el alcalde reiteró que la reducción de la tasa en la Casa Consistorial responde precisamente a la voluntad de consolidar este espacio como referencia principal para la celebración de matrimonios civiles en la ciudad.
La modificación aprobada marca así un nuevo rumbo en la política municipal relativa a las bodas civiles en Almagro, introduciendo una reducción sin precedentes en la tasa del Ayuntamiento, incrementando el coste de los espacios patrimoniales y eliminando la posibilidad de celebrar enlaces en la histórica Iglesia de San Agustín.

