El Almagro FSF volvió a demostrar por qué es uno de los grandes referentes del fútbol sala femenino nacional. El conjunto encajero venció este sábado por 3-1 al Rodiles FS de Villaviciosa en un abarrotado Pabellón Municipal “Gemma Arenas”, pero la contundente derrota sufrida en el encuentro de ida en Asturias (4-0) terminó siendo una losa demasiado pesada para culminar una remontada que durante muchos minutos hizo creer a toda una ciudad en la posibilidad del milagro.
Fue una tarde de emociones encontradas. De orgullo, por la imagen ofrecida por las jugadoras almagreñas. De agradecimiento, por la respuesta de una afición que volvió a demostrar su fidelidad llenando prácticamente las gradas del pabellón. Y también de tristeza, porque el equipo volvió a quedarse a las puertas de una Primera División Iberdrola que sigue resistiéndose tras siete intentos de ascenso.
La eliminatoria quedó marcada por el resultado cosechado en Asturias. El 4-0 de la ida obligaba al conjunto dirigido por Jaime García a una gesta de enorme dificultad. Un marcador más ajustado habría cambiado completamente el escenario de esta final. Nunca se sabrá qué habría ocurrido en igualdad de condiciones, pero lo cierto es que el Almagro FSF compitió hasta el último segundo y vendió muy cara su derrota global.
La jornada comenzó además con un momento que no pasó desapercibido para la afición. Antes del inicio del encuentro, representantes de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha hicieron finalmente entrega al club de la Copa de Campeonas de Liga de la temporada 2025-2026, un reconocimiento que debía haberse producido semanas atrás, durante el último partido liguero disputado en casa.
La aparición de los dirigentes federativos sobre la pista fue recibida con una sonora pitada por parte de la grada, molesta por la ausencia de representantes federativos en el último encuentro disputado por el equipo en casa. El descontento de los aficionados fue evidente y reflejó el sentimiento de una masa social que consideró aquel episodio una falta de consideración hacia el club, sus jugadoras y la ciudad de Almagro.
Con el balón en juego, el encuentro respondió exactamente al guion previsto. El Almagro FSF salió decidido a buscar una remontada épica, mientras que el Rodiles trató de administrar la amplia ventaja obtenida en el primer partido. Sin embargo, el escenario se complicó muy pronto para las locales.
Apenas se habían disputado cuatro minutos cuando Deisa Ramos adelantó al conjunto asturiano con el 0-1. El gol cayó como un auténtico jarro de agua fría sobre un pabellón que soñaba con una remontada histórica. El tanto obligaba a las almagreñas a marcar cinco goles para equilibrar la eliminatoria.
Pero lejos de rendirse, el equipo reaccionó de manera inmediata. Tan solo un minuto después apareció María Téllez, una de las grandes protagonistas de la tarde, para establecer el empate y devolver la esperanza a la grada. El gol reactivó al equipo y al público, que empujó sin descanso durante todo el encuentro.
El Almagro comenzó a crecer sobre la pista y a generar cada vez más peligro. Fruto de esa insistencia llegó el segundo tanto. Al filo del descanso, Alba Peña transformó un doble penalti para colocar el 2-1 y alimentar la ilusión de una segunda mitad que prometía emociones fuertes.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto encajero incrementó aún más la intensidad de su juego. Las ocasiones se sucedieron y el equipo se volcó sobre la portería visitante en busca de los goles necesarios para forzar la prórroga. Sin embargo, el tiempo corría y los minutos pasaban sin que llegara el tanto que acercara definitivamente la remontada.
El Rodiles también tuvo oportunidades para sentenciar la eliminatoria y llegó a estrellar varios balones contra la portería defendida por Veracruz Martín, que volvió a exhibir su habitual seguridad bajo palos.
A doce minutos del final, el Almagro apostó por el juego de portera-jugadora, asumiendo todos los riesgos posibles para intentar una remontada que ya rozaba lo imposible. La estrategia permitió mantener el asedio constante sobre la meta visitante.
La recompensa llegó a tres minutos para la conclusión. Una mano dentro del área fue señalada por el colegiado y Alba Peña, nuevamente desde el punto de penalti, firmó el 3-1 que hizo estallar al Gemma Arenas.
Todavía quedaba tiempo para soñar. El Almagro necesitaba dos goles más para llevar la eliminatoria a la prórroga y lo intentó con valentía, corazón y determinación. Pero el marcador ya no se movería. El pitido final certificó una victoria insuficiente y confirmó el ascenso del Rodiles FS, que consigue llegar a la máxima categoría nacional en su quinto intento.
Para el Almagro FSF, la eliminación supone un golpe duro, especialmente por la forma en que se produjo. El equipo ganó el partido decisivo, mostró carácter competitivo y estuvo a la altura de una gran final, pero acabó pagando el elevado precio del resultado de la ida.
La emoción continuó una vez terminado el encuentro. El club rindió un sentido homenaje a Veracruz Martín y María Téllez, dos futbolistas que no continuarán la próxima temporada y cuya trayectoria ha dejado una profunda huella en la historia reciente de la entidad.
La presidenta del club, Pilar Mestanza, fue la encargada de entregar diversos recuerdos a ambas jugadoras en un acto cargado de emoción y agradecimiento. Las palabras de despedida de las futbolistas provocaron momentos de gran sensibilidad entre compañeras, cuerpo técnico y aficionados, que reconocieron con una larga ovación la dedicación y el compromiso mostrados durante todos estos años.
La tarde dejó también un momento de preocupación cuando la jugadora visitante Daniele Fleitas tuvo que abandonar la pista tras recibir un fuerte balonazo en la cabeza. La futbolista fue atendida inmediatamente y trasladada en ambulancia a un centro sanitario para una evaluación médica más exhaustiva.
Concluida la temporada, el Almagro FSF abre ahora una nueva etapa centrada en la planificación del próximo proyecto deportivo. El club ya ha confirmado las renovaciones de Rebeca Culebras, Mariajo, Elenita y Raquel Abellán, primeros movimientos de una plantilla que volverá a luchar por estar entre las mejores del fútbol sala femenino español.
La decepción por no haber alcanzado el ascenso es evidente, pero también lo es el orgullo por una campaña extraordinaria en la que el equipo se proclamó campeón de liga y volvió a situarse entre los grandes aspirantes al salto de categoría. El sueño tendrá que esperar un año más, pero el mensaje que dejó el Gemma Arenas fue inequívoco: Almagro seguirá soñando, seguirá luchando y volverá a intentarlo.
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