31.5 C
Almagro
viernes, julio 24, 2026

El Atlético Almagro inicia una nueva era con Elviro Ruiz al frente de la Escuela Deportiva: “Queremos formar mejores futbolistas, pero sobre todo mejores personas”

El Atlético Almagro inicia una profunda transformación de su cantera con la creación de la EDM Atlético Almagro y el nombramiento de Elviro Ruiz como director durante los próximos cuatro años.

spot_img
spot_img

Noticias Recomendadas

La absorción del CDF Almagreño por parte del Atlético Almagro supone mucho más que una reorganización deportiva. El club rojillo inicia una profunda transformación de su fútbol base con la creación de la Escuela Deportiva Municipal Atlético Almagro, un proyecto dirigido por Elviro Ruiz Garrido que pretende modernizar la formación de la cantera, implantar una identidad futbolística común y recuperar el sentimiento de pertenencia al club desde las categorías más tempranas.

El fútbol base de Almagro acaba de abrir una de las etapas más importantes de su historia reciente. Tras la integración del CDF Almagreño dentro de la estructura del Atlético Almagro, la entidad almagreña afronta un ambicioso proceso de reorganización que aspira a transformar por completo la formación de los jóvenes futbolistas del municipio.

La decisión, anunciada recientemente por el presidente del club, Santos Ruiz, supone la creación de una única estructura deportiva bajo la denominación de Escuela Deportiva Municipal Atlético Almagro, unificando todas las categorías inferiores bajo un mismo escudo, una misma dirección deportiva y una filosofía común que marcará el futuro de la cantera durante los próximos años.

El propio presidente fue el encargado de presentar públicamente al hombre que dirigirá esta nueva etapa. No ocultó que, desde el primer momento en que comenzó a tomar forma el proyecto de integración entre ambas entidades, había un nombre que sobresalía por encima de cualquier otro.

“Desde que empezamos a dar forma a este proyecto de integración de todas las categorías solo sonaba un nombre para nosotros: Elviro Ruiz.”

Un nombramiento que no responde únicamente a criterios deportivos. Para la directiva del Atlético Almagro, la elección se sustenta en el profundo conocimiento que posee de la cantera local, de la formación de jóvenes deportistas y del funcionamiento interno de las escuelas municipales.

Un proyecto que mira mucho más allá del próximo domingo

Lejos de plantear una revolución inmediata basada únicamente en resultados deportivos, Elviro Ruiz Garrido tiene claro que el verdadero éxito de la nueva escuela no podrá medirse en la clasificación de la próxima temporada.

Su objetivo es mucho más ambicioso.

Consiste en construir una estructura sólida que permita que todos los niños que comienzan a jugar al fútbol en Almagro recorran un mismo camino formativo hasta llegar al equipo juvenil e, incluso, al primer equipo.

En una entrevista en exclusiva para Almagro Noticias, el nuevo director explica que la integración de todas las categorías supone una oportunidad histórica para el fútbol local.

“Básicamente es eso, el hecho de tener la ventaja de que por primera vez los niños van a pertenecer al mismo club al que es el objetivo que lleguen.”

Detrás de esa afirmación existe una idea que se repetirá durante toda la entrevista: el sentimiento de pertenencia.

Para Elviro Ruiz, uno de los principales problemas que ha sufrido tradicionalmente el fútbol base es que muchos jugadores nunca llegan a sentirse realmente parte del club al que terminan representando cuando alcanzan categorías superiores.

La unificación pretende acabar con esa desconexión.

“Va a aumentar un poco lo que es el tema de la pertenencia al club, que haya menos fuga de talento.”

No habla únicamente de evitar que jóvenes futbolistas marchen a otras entidades. Habla también de construir una identidad. De que un niño de siete u ocho años vista la camiseta del Atlético Almagro sabiendo que, si continúa creciendo deportiva y personalmente, algún día podrá defender esos mismos colores en el juvenil o incluso en el primer equipo.

El final de una cantera fragmentada

La reorganización pone fin a un modelo en el que escuela y club recorrían caminos paralelos. Ahora ambos pasarán a formar parte de un único proyecto. Una circunstancia que permitirá planificar el crecimiento de los jugadores desde edades muy tempranas. Pero, sobre todo, facilitará algo que Elviro Ruiz considera imprescindible para cualquier cantera moderna: disponer de un modelo de juego definido.

Durante años, reconoce, cada entrenador trabajaba prácticamente de manera independiente. Cada monitor aplicaba sus propios criterios. Cada equipo evolucionaba según la experiencia personal de quien lo dirigía. Sin embargo, nadie había diseñado una hoja de ruta común. El nuevo director quiere cambiar completamente esa realidad.

“Una de las ideas que hemos estado trabajando desde ya es el tema del modelo de juego. Antiguamente simplemente cada uno hacía su trabajo y a mí nunca me hablaron del estilo ni del modelo. Ahora nos hemos sentado en la directiva para estudiar cómo queremos que juegue el sénior y que eso pueda extrapolarse desde el inicio para que los jugadores lleguen al juvenil con una base importante.”

Esa frase resume buena parte del proyecto. No se trata únicamente de enseñar técnica. No consiste solo en ganar partidos. El objetivo pasa por construir una identidad futbolística reconocible. Que cualquier entrenador del club pueda identificar a un jugador formado en la escuela por su manera de interpretar el juego.

Una metodología inspirada en el fútbol profesional

Aunque insiste varias veces en que el Atlético Almagro no pretende “inventar nada”, Elviro Ruiz reconoce que durante los últimos meses ha dedicado mucho tiempo a estudiar cómo trabajan algunas de las mejores canteras del fútbol español. No para copiarlas literalmente. Sino para adaptar aquellos métodos que puedan resultar útiles dentro de una escuela deportiva municipal.

“Yo lo que he hecho ha sido empaparme bien viendo lo que hacen las escuelas profesionales y vamos a intentar cumplir un poco con todo.”

El nuevo proyecto contempla una organización deportiva mucho más estructurada, con objetivos específicos para cada etapa formativa y diferentes niveles de aprendizaje según la evolución de los jugadores. No todos tendrán exactamente las mismas necesidades. Ni todos buscarán llegar al fútbol competitivo.

Por eso, la escuela ofrecerá diferentes itinerarios que permitan responder tanto a quienes aspiran a alcanzar el máximo rendimiento como a quienes simplemente desean disfrutar del deporte, aprender y compartir experiencias con sus compañeros.

“Queremos incentivar al que quiera llegar un poquito más arriba, pero también que quien no dé tanta importancia al resultado encuentre un equipo orientado al disfrute, a que los niños sean felices”, explica el nuevo director.

Esa doble vía será uno de los pilares sobre los que comenzará a construirse la nueva EDM Atlético Almagro.

“Un entrenador no puede pensar más en el resultado del domingo que en formar a un niño”: la revolución educativa que quiere implantar Elviro Ruiz en la cantera del Atlético Almagro

Si hay una idea que Elviro Ruiz Garrido repite con especial firmeza durante toda la conversación con Almagro Noticias, esa es que la nueva Escuela Deportiva Municipal Atlético Almagro no nace únicamente para formar mejores futbolistas. Su propósito es mucho más amplio.

El nuevo director insiste en que el verdadero éxito del proyecto no dependerá del número de campeonatos conquistados ni de los ascensos que puedan llegar con el paso de los años. Para él, la prioridad es construir una escuela donde los niños aprendan a competir sin perder de vista los valores que deben acompañarlos dentro y fuera del terreno de juego.

Ese planteamiento marcará todas las decisiones que adopte durante los próximos cuatro años. No habla únicamente de entrenamientos. No habla solamente de táctica. Habla de educación. Habla de convivencia. Habla de respeto. Y habla de recuperar la esencia que, a su juicio, nunca debería perder el deporte formativo.

La formación estará siempre por delante del marcador

Uno de los aspectos que más llama la atención del proyecto es la importancia que concede al papel del entrenador.

Para Elviro Ruiz, un técnico del fútbol base tiene una responsabilidad que trasciende completamente el resultado del domingo. Su misión principal consiste en ayudar a crecer a los niños. Por eso no duda cuando explica cuál será el criterio que marcará la continuidad de los entrenadores que formen parte de la nueva estructura.

“Tengo una serie de principios que quiero que cumplan mis entrenadores. Algún entrenador se va a quedar fuera porque yo creo que no se adapta a lo que nosotros queremos. Un entrenador no puede pensar más en el resultado el domingo que en formar a los chicos; si no, nos estamos equivocando.”

No se trata de una crítica generalizada hacia el trabajo realizado durante los últimos años. Al contrario. Reconoce que muchos entrenadores llevan años desarrollando una magnífica labor y que la intención es mantener todo aquello que funciona correctamente.

Pero también entiende que existen aspectos susceptibles de mejora. Su intención no es sustituir personas por sistema. Quiere acompañarlas. Quiere ofrecerles herramientas. Quiere ayudarles a crecer del mismo modo que ellos deberán ayudar a crecer a los jugadores.

“Aquellos entrenadores que creemos que todavía pueden aportar cosas vamos a ayudarles, más que corregirles, aportándoles ejercicios e información para que puedan ir hacia donde nosotros queremos.”

Una escuela donde desaparezcan los gritos y las humillaciones

Quizá uno de los momentos más contundentes de la entrevista llega cuando Elviro Ruiz describe algunas situaciones que considera habituales en demasiados campos de fútbol base.

No habla de casos concretos. Habla de comportamientos que, en su opinión, deben desaparecer definitivamente. Explica que durante años ha observado dinámicas que no encajan con el modelo educativo que pretende implantar. Entrenamientos con excesivas esperas. Correcciones basadas únicamente en el error. Gritos. Humillaciones públicas. Presión innecesaria sobre niños que únicamente están aprendiendo. Por eso anuncia que esos comportamientos dejarán de tener cabida dentro de la nueva escuela.

“He visto demasiadas filas en algunos entrenamientos. He visto que a veces se humilla un poquito al chaval o se le grita mucho. Hay cosas que tienen que ir cambiando.”

No se trata únicamente de modificar ejercicios. La transformación pretende alcanzar la propia cultura deportiva del club.

“Queremos ser un agente de cambio”

Si hubiera que resumir en una frase toda la filosofía del nuevo director, probablemente sería ésta.

“Quiero que seamos un agente de cambio.”

No es una expresión improvisada. Durante varios minutos desarrolla esa idea con absoluta convicción. Considera que el fútbol base necesita revisar determinadas conductas que durante demasiado tiempo se han normalizado. Padres insultando. Entrenadores protestando constantemente. Aficionados presionando a árbitros adolescentes. Niños reproduciendo comportamientos que observan en los adultos.

Para Elviro Ruiz, el Atlético Almagro tiene la oportunidad de convertirse en un referente precisamente actuando de manera diferente.

“No puede ser que a los de Almagro nos conozcan en media provincia porque somos los que más insultamos y protestamos.”

Reconoce incluso que implantar esa nueva cultura puede generarle conflictos. Sabe que algunas decisiones no gustarán a todo el mundo. Pero también tiene claro que el cambio merece la pena.

“Aunque me cueste enemistarme con algún padre, creo que eso tiene que cambiar.”

El ejemplo de la Selección Española

Cuando busca una referencia que explique el tipo de comportamiento que desea implantar, Elviro Ruiz no recurre a un club profesional. Prefiere mirar hacia la selección española.

Considera que su manera de competir representa un modelo educativo además de deportivo. Destaca especialmente la importancia de centrar la atención en el juego, el respeto al rival y la deportividad.

“Tenemos que ir hacia el modelo que hemos visto de España, de la educación, de centrarnos en el juego.”

En su opinión, esa actitud debe trasladarse directamente a los campos donde juegan niños de apenas diez o doce años. Porque, recuerda, la finalidad de una escuela deportiva no consiste únicamente en fabricar futbolistas. Consiste en educar personas.

Los valores estarán por encima del talento

Uno de los mensajes más rotundos de toda la entrevista llega cuando habla de los límites que el club está dispuesto a establecer. No importa el nivel deportivo. No importa el potencial del jugador. Si una conducta perjudica la convivencia o la imagen del club, la decisión será clara.

“Si en algún momento un chico es conflictivo o sus padres son conflictivos y la imagen que estamos dando de Almagro y del club es mala, es más interesante prescindir de ese chico, aunque sea de los dos o tres mejores del equipo.”

Es una declaración que resume perfectamente la filosofía que pretende implantar. Primero los valores. Después el rendimiento. Y únicamente cuando ambas cosas caminen de la mano llegará el éxito deportivo.

Competir sí, pero sin perder la esencia

Eso no significa renunciar a la exigencia. Al contrario. Elviro Ruiz insiste en varias ocasiones en que el club quiere que sus equipos sean competitivos. Quiere mejorar el rendimiento. Quiere elevar el nivel deportivo de la cantera. Pero siempre dentro de un marco educativo.

“Queremos hacer que sean el mejor futbolista posible, pero siempre que no se salten esos principios de respeto al adversario y al rival.”

Ese equilibrio entre formación y competición será, probablemente, uno de los mayores desafíos de la nueva Escuela Deportiva Municipal Atlético Almagro. Porque supone cambiar hábitos muy arraigados en el fútbol base. Cambiar la forma de entrenar. Cambiar la manera de competir. Y, sobre todo, cambiar la forma de entender el éxito.

“Queremos que dentro de cinco años el juvenil reciba jugadores con una identidad propia”: el plan que pretende cambiar el futuro del Atlético Almagro desde la base

Más allá de los cambios organizativos, de la renovación metodológica o de la nueva estructura deportiva, Elviro Ruiz Garrido tiene perfectamente definido cuál será el verdadero éxito de este proyecto.

No habla de títulos. No habla de ascensos. Ni siquiera habla de cifras de inscritos. Habla del futuro. Del momento en que un entrenador del equipo juvenil reciba a una nueva generación de futbolistas formados íntegramente bajo una misma filosofía. Ese es el auténtico objetivo de la nueva Escuela Deportiva Municipal Atlético Almagro. Y para conseguirlo, todo el trabajo comienza mucho antes de que un niño dispute su primer partido oficial.

Una plataforma para que todos los entrenadores trabajen igual

Uno de los proyectos que más ilusión despierta en el nuevo director es la creación de una herramienta de trabajo común para todos los entrenadores de la cantera.

No quiere limitarse a decirles cómo deben entrenar. Quiere proporcionarles recursos. Quiere acompañarlos. Quiere facilitarles el trabajo diario. Por ello lleva meses preparando una plataforma interna que recogerá cientos de tareas y ejercicios perfectamente clasificados. Su finalidad será que cada técnico encuentre propuestas adaptadas a la edad de sus jugadores, al objetivo de la sesión y al modelo futbolístico definido por el club.

“Estoy creando un banco de datos de ejercicios para los entrenadores. No quiero decirles solamente ‘quiero que juguéis así’; quiero ayudarles. Les he preparado una plataforma donde encontrarán ejercicios que cumplen con el modelo de juego y que se adaptan por edades y por tipo de sesión.”

La idea responde a una convicción muy clara. Para exigir una determinada metodología, primero hay que facilitar las herramientas necesarias para desarrollarla.

En opinión de Elviro Ruiz, el crecimiento del entrenador será tan importante como el del propio jugador.

Un fútbol reconocible desde benjamines hasta el juvenil

Una de las cuestiones que más tiempo ocupa durante la entrevista gira alrededor del estilo de juego.

El nuevo director no esconde que el club ha debatido ampliamente sobre la identidad futbolística que quiere desarrollar. No pretende imponer un sistema rígido. Pero sí establecer unos principios comunes que permitan reconocer a cualquier equipo de la cantera independientemente de su categoría.

“La primera reunión que tuvimos fue precisamente para decidir qué modelo de juego queríamos.”

Durante ese proceso analizaron diferentes modelos existentes en el fútbol español. Escuelas con estilos más abiertos. Otras con identidades muy marcadas. Finalmente, la decisión fue apostar por un fútbol protagonista.

“Nosotros hemos decidido que queremos un estilo de juego más dominador, que queremos tener el balón más tiempo.”

No se trata únicamente de una cuestión estética. Detrás de esa elección existe un objetivo claramente formativo. El director considera que un modelo basado en la posesión obliga a los jugadores a pensar más, interpretar mejor el juego y desarrollar un mayor número de recursos técnicos y tácticos.

Construir desde atrás, presionar arriba y entender el juego

Cuando profundiza en esa identidad futbolística, Elviro Ruiz explica con mayor detalle cómo imagina a los equipos de la cantera. Quiere futbolistas que disfruten teniendo el balón. Que sean capaces de iniciar el juego desde la defensa. Que aprendan a interpretar los espacios. Que presionen inmediatamente tras perder la posesión. Y que entiendan el fútbol como un proceso colectivo.

“Queremos un equipo que quiera el balón cuanto antes, que vaya a la presión arriba, que haga la presión tras pérdida enseguida y que quiera construir desde atrás.”

Reconoce, sin embargo, que implantar esa filosofía no será sencillo. No basta con explicarla. Habrá que repetirla. Entrenarla. Corregirla. Y mantenerla durante años.

Aprender desde pequeños para no empezar de cero

La experiencia acumulada como entrenador del equipo juvenil ha convencido a Elviro Ruiz de que muchos jugadores llegan a esa categoría con excelentes condiciones físicas y técnicas, pero sin una auténtica cultura táctica común.

Por eso considera imprescindible comenzar a trabajar esos automatismos desde edades muy tempranas.

Recuerda cómo, en etapas anteriores, necesitó prácticamente una temporada completa para modificar hábitos profundamente arraigados.

“Recuerdo que les pedía salir jugando desde atrás y me respondían: ‘Llevo diez años pegando el balonazo; nadie me había pedido esto’. Eso es precisamente lo que queremos evitar.”

Su objetivo es que las próximas generaciones no tengan que pasar por ese proceso. Que cuando un jugador alcance el juvenil ya conozca perfectamente los principios del modelo de juego. Que los movimientos colectivos formen parte de su aprendizaje natural.

Los resultados llegarán, pero necesitarán tiempo

El nuevo director evita generar falsas expectativas. No promete cambios inmediatos. No habla de éxitos rápidos. Prefiere transmitir un mensaje de paciencia. Considera que cualquier transformación profunda necesita continuidad. Por eso fija un horizonte de trabajo de entre cuatro y cinco años.

“Yo diría que en cuatro o cinco años los chicos que lleguen al juvenil deberían tener todos una idea de juego muy sólida.”

No obstante, confía en que algunos efectos puedan apreciarse antes. Si entrenadores y jugadores asimilan correctamente la nueva metodología, cree que en apenas dos temporadas ya comenzarán a observarse cambios importantes.

Un mensaje directo a las familias

La entrevista concluye con una reflexión dirigida a quienes desempeñarán un papel fundamental durante todo este proceso: los padres.

Elviro Ruiz sabe que su colaboración será imprescindible. Les pide confianza. Paciencia. Y comprensión. Recuerda que el objetivo compartido es exactamente el mismo. Que los niños disfruten del deporte. Que crezcan. Que mejoren. Y que lo hagan en un ambiente saludable.

“Que nos den tiempo. Los cambios importantes en una escuela no se notan a corto plazo. Requieren paciencia y confianza. Todos queremos exactamente lo mismo: que los niños hagan deporte, sean felices y mejoren.”

También lanza un mensaje al entorno del club. Aficionados. Socios. Seguidores. Les invita a mirar más allá de la temporada actual. Porque, en su opinión, los grandes beneficiados de este proyecto serán precisamente el juvenil y el primer equipo.

“Si esto se mantiene cinco o seis años, el beneficio lo va a tener el sénior. Los chicos llegarán con sentimiento de pertenencia y con una misma idea de juego.”

Una apuesta por el futuro del fútbol almagreño

La creación de la Escuela Deportiva Municipal Atlético Almagro supone mucho más que una reorganización administrativa tras la integración del CDF Almagreño. Representa un cambio de modelo que pretende situar a la cantera en el centro del proyecto deportivo del club.

Las declaraciones de Elviro Ruiz Garrido reflejan una hoja de ruta basada en tres pilares inseparables: formación, metodología y valores. Su propuesta no busca únicamente elevar el nivel competitivo de los equipos, sino construir una identidad propia que acompañe a los jugadores desde sus primeros entrenamientos hasta su posible llegada al primer equipo.

El reto no será sencillo y el propio director lo reconoce con naturalidad. Habrá errores, ajustes y decisiones difíciles. Pero también existe una convicción compartida por la nueva dirección deportiva: el crecimiento sostenible del Atlético Almagro pasa, necesariamente, por fortalecer su cantera.

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias