La comedia de Tirso de Molina se representa este viernes 18 de septiembre, a las 20:30 horas, en el Corral de Comedias de Almagro, con una puesta en escena que conecta el clásico del Siglo de Oro con cuestiones contemporáneas como la identidad, el género y el poder.
‘Don Gil de las calzas verdes’, una de las grandes comedias del Siglo de Oro español, llega este viernes 18 de septiembre al histórico Corral de Comedias de Almagro. La función comenzará a las 20:30 horas y recuperará sobre las tablas una obra de Tirso de Molina construida alrededor del disfraz, el engaño, la identidad y el enfrentamiento con las convenciones sociales.
Escrita en el siglo XVII, la obra mantiene una capacidad de diálogo con el presente a través de doña Juana, una protagonista que decide tomar las riendas de su destino y utilizar el disfraz como instrumento para enfrentarse a una situación que inicialmente parece condenarla a aceptar el papel que otros han decidido para ella.
Una mujer que desafía las reglas de su tiempo
La historia parte de una traición. Don Martín abandona a su prometida, doña Juana, en Valladolid y marcha a la Corte bajo una identidad falsa, Don Gil de Albornoz, con el propósito de conquistar a doña Inés, una mujer con una posición económica más favorable.
Pero sus planes comienzan a complicarse desde el momento en que doña Inés se enamora de otro hombre llamado Don Gil, identificado por su aspecto juvenil y, especialmente, por sus llamativas calzas verdes.
Ese personaje que despierta la fascinación de doña Inés no es quien ella cree. Tras la identidad de Don Gil de las calzas verdes se encuentra doña Juana, que ha decidido disfrazarse para recuperar el control sobre su propia historia.
El juego de identidades no termina ahí. Doña Elvira, nueva vecina y confidente de doña Inés, comparte un extraordinario parecido con Don Gil. Lo que nadie sospecha es que también se trata de doña Juana disfrazada.
A partir de ese momento, la comedia se convierte en una sucesión de equívocos, engaños, identidades cruzadas y situaciones disparatadas que llevan a los personajes a través de un Madrid dominado por la confusión.
El humor como herramienta para cuestionar las convenciones
La propuesta reivindica la vigencia de una obra que va más allá de la tradicional comedia de enredos.
La transformación de doña Juana en diferentes personajes permite abordar cuestiones relacionadas con la identidad, el género y el poder, elementos que forman parte de la esencia de la obra y que encuentran nuevas lecturas cuando el texto se lleva al escenario contemporáneo.
El disfraz se convierte así en algo más que un recurso cómico. Es también una herramienta con la que la protagonista desafía las expectativas de su época y modifica las reglas de un juego social diseñado, inicialmente, para limitar sus posibilidades.
En este sentido, la risa adquiere una dimensión adicional. El humor permite poner en cuestión las convenciones sociales y alterar el orden establecido sin renunciar al carácter festivo y vertiginoso de la comedia.
Una puesta en escena conectada con el presente
La propuesta escénica incorpora además una dimensión contemporánea marcada por la mezcla de sonido, cuerpo, poesía y atmósfera.
La descripción de la puesta en escena sitúa al héroe en una carretera desnuda, abstracta, absurda y mágica, donde aparecen estoques, guitarras y capas entre cuero, motores y música electrónica.
El resultado busca generar una experiencia inmersiva capaz de desplazarse entre espacios y tiempos físicos, psicológicos y digitales.
La velocidad de la sociedad contemporánea y la deteriorada salud mental aparecen como elementos que conducen el desarrollo emocional de la propuesta. La acción se convierte en un vendaval de emociones y en una suerte de cuenta atrás catártica, acompañada por la presencia simbólica de quienes precedieron a los protagonistas.
La propuesta está firmada por Laura Ferrer, cuya aproximación plantea un diálogo entre el universo del teatro clásico y las preocupaciones de la sociedad actual.
Un reparto para una comedia de identidades
El espectáculo cuenta con un reparto integrado por Martin Puñal, en el papel de Don Martín; Manuela Morales, como doña Juana; Angel Ramón Jiménez, que interpreta a Quintana y doña Clara; Samuel Asensio, como Don Juan; Luz Araque, en el papel de doña Inés; Manuel Chaves, como Caramanchel; y Pablo Sevilla, que interpreta a Don Pedro.
La función permitirá recuperar sobre el escenario del Corral de Comedias de Almagro una de las comedias más reconocibles del repertorio de Tirso de Molina, combinando la tradición del Siglo de Oro con una mirada contemporánea sobre sus conflictos.

