La capital ciudadrealeña ha conmemorado el XXIX aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco con un acto institucional en el que representantes de las administraciones, periodistas, jóvenes y sociedad civil han reivindicado la memoria de las víctimas del terrorismo como un compromiso con la democracia, la libertad y las nuevas generaciones.
Ciudad Real ha rendido homenaje este 13 de julio a Miguel Ángel Blanco, cuando se cumplen 29 años de su asesinato a manos de la banda terrorista ETA, en un acto institucional celebrado en la Casa Consistorial bajo el lema “Tu legado nos compromete”. La conmemoración ha reunido al Ayuntamiento de Ciudad Real, representantes de las distintas administraciones, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, periodistas y numerosos integrantes de la sociedad civil con un objetivo común: mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo y transmitirla a las nuevas generaciones.
El homenaje ha puesto el foco en la importancia de preservar la verdad sobre lo ocurrido durante las décadas de terrorismo de ETA, reivindicando la memoria de Miguel Ángel Blanco como símbolo de la defensa de la libertad, la democracia y el Estado de derecho. Los discursos institucionales coincidieron en alertar del riesgo de la desmemoria y en la necesidad de que los jóvenes conozcan unos hechos que marcaron un antes y un después en la historia reciente de España.
El alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, afirmó que “recordar y tener memoria es fundamental para actuar en consecuencia y tomar buenas decisiones”, insistiendo en que “el pueblo o la nación que no recuerda su pasado es incapaz de construir un futuro”. El primer edil defendió que una sociedad que olvida aquello que la dañó corre el riesgo de repetir los mismos errores y advirtió de que “no podemos ser rehenes de la desmemoria”. Asimismo, reclamó evitar cualquier intento de “blanqueamiento” del terrorismo y recordó la movilización ciudadana que dio origen al denominado Espíritu de Ermua, convertido en uno de los mayores movimientos cívicos contra ETA.
Por su parte, el subdelegado del Gobierno de España en Ciudad Real, David Broceño, subrayó que el secuestro y asesinato del concejal de Ermua supuso “un antes y un después” en la historia democrática española. Durante su intervención aseguró que ETA fue derrotada “por la democracia, el Estado de derecho, la unidad de la sociedad española y el trabajo incansable de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, la Justicia y tantas personas que arriesgaron su vida para defender nuestra libertad”. También defendió que recordar “no es quedarse anclado en el pasado, sino proteger el futuro”, al tiempo que reivindicó el papel del periodismo profesional frente a la desinformación.
En el acto intervino igualmente el presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, quien apeló a mantener vivo el recuerdo de Miguel Ángel Blanco para que las nuevas generaciones comprendan el sufrimiento provocado por el terrorismo y el valor de las libertades democráticas. Recordó la conmoción que provocó el asesinato del edil de Ermua, rememoró el clima de amenaza que vivieron numerosos cargos públicos durante aquellos años y defendió que el principal desafío actual es transmitir ese legado a quienes no vivieron aquellos acontecimientos.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el encuentro intergeneracional que abrió el homenaje. Los periodistas Joaquín Castro, Juan Carlos Sevilla y Laura Espinar compartieron con varios jóvenes sus recuerdos de las 48 horas de incertidumbre que precedieron al asesinato de Miguel Ángel Blanco, explicando cómo se vivió desde Ciudad Real una movilización ciudadana sin precedentes que llevó a miles de personas a salir a las calles para exigir su liberación. Los tres coincidieron en que aquel crimen marcó un punto de inflexión en la respuesta social frente a ETA y contribuyó decisivamente a aislar a la organización terrorista.
En el coloquio participaron Andrea León, Dulcinea 2026; Álvaro Monsalve, hermano mayor de la Hermandad de la Virgen de Alarcos; Miguel Yusti, alumno del Colegio Nuestra Señora del Prado (Marianistas); y Marco López, universitario y miembro de la Hermandad de la Virgen de los Dolores de la Catedral de Ciudad Real, quienes formularon preguntas orientadas a conocer de primera mano cómo se vivieron aquellos acontecimientos y por qué es importante preservar su memoria.
Tras un minuto de silencio, los jóvenes dieron lectura al manifiesto elaborado por la Fundación Miguel Ángel Blanco, en el que se recordó que “olvidar o manipular esa historia, relativizar o blanquear el terrorismo, es pervertir la democracia que nos ampara y humillar a las víctimas”. El texto defendió que las víctimas no reclaman venganza, sino “verdad, justicia y respeto”, e hizo un llamamiento especial a las nuevas generaciones para que comprendan quién fue Miguel Ángel Blanco y el significado de su asesinato para la historia democrática de España.
El acto concluyó con un gesto simbólico en el que los asistentes plasmaron sus huellas sobre un gran mural colectivo, una imagen destinada a representar el compromiso compartido con la memoria, la dignidad, la justicia, la verdad y la libertad, valores que presidieron un homenaje que volvió a recordar que el legado de Miguel Ángel Blanco continúa vigente casi tres décadas después de su asesinato.
Contexto histórico
El secuestro de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua, se produjo el 10 de julio de 1997. ETA dio un ultimátum de 48 horas al Gobierno para trasladar a los presos de la organización al País Vasco y, al no cumplirse sus exigencias, asesinó al edil el 12 de julio. Su muerte provocó una movilización ciudadana sin precedentes en toda España, conocida como el Espíritu de Ermua, considerada uno de los momentos clave en la respuesta social frente al terrorismo.


