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jueves, agosto 20, 2026

El Arco de Granada que desapareció en 1936 vuelve a Almagro en la portada de su Guía de Ferias

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La Guía de la Feria y Fiestas de Almagro 2026 recupera en su portada una imagen de comienzos del siglo XX del desaparecido Arco de Granada, una de las antiguas puertas de las murallas de la ciudad, recreada a partir del original conservado en el archivo de la Fundación Telefónica

La Feria y Fiestas de Almagro 2026 recupera este año una parte de la memoria histórica de la localidad a través de su guía oficial. La portada reproduce una imagen de comienzos del siglo XX del desaparecido Arco de Granada, una de las antiguas puertas de las murallas de Almagro, vista desde la actual calle Granada y renderizada por Vicente Galiano M. a partir de un original perteneciente al archivo de la Fundación Telefónica.

La imagen permite reconstruir visualmente un espacio que hoy forma parte del entramado urbano de Almagro, pero cuya configuración era muy diferente hace casi un siglo. Tras el arco se distingue la actual calle Mayor de Carnicerías y, al fondo, los portales de la Plaza Mayor, ofreciendo una perspectiva privilegiada de una de las antiguas entradas a la ciudad.

Una puerta hacia el camino de Granada

El Arco de Granada se encontraba prácticamente en el lugar donde se encontraba el antiguo Bar de Pisto, en la confluencia de la calle Rastro de San Juan con la actual calle Granada, continuación de la calle Mayor de Carnicerías y punto próximo también a la Ronda de San Francisco.

Su ubicación no era casual. Se trataba de uno de los accesos de las antiguas murallas de Almagro y daba paso al camino que conducía hacia Granada, de ahí su denominación.

La portada de la Guía de la Feria y Fiestas de Almagro 2026 recupera ahora aquella estampa y convierte una fotografía histórica en una ventana hacia la ciudad que existió antes de las transformaciones urbanísticas y de la desaparición de sus antiguas puertas.

Un arco con galerías, altares y faroles

El conjunto arquitectónico presentaba una configuración singular. En su parte superior existía una doble galería, con un balconcillo hacia cada lado del arco, comunicadas mediante una puerta. Las galerías estaban rematadas con balaustradas de madera.

El acceso a estos espacios se realizaba desde la calle Mayor de Carnicerías mediante una escalera estrecha y muy empinada. Según la descripción conservada, contaba además con dos escalones especialmente altos cuya función estaba relacionada con la entrada de agua durante los episodios de lluvia.

El arco también tenía una marcada dimensión religiosa y popular. A ambos lados, tanto en la parte interior como en la exterior, existían imágenes religiosas.

En el lado orientado hacia el interior de la población había un crucifijo de madera, una talla popular de carácter barroco. En la parte exterior, hacia la actual calle Granada, entonces denominada calle Cervantes, se encontraba una representación de la Virgen de las Nieves.

Junto a las imágenes había pequeños altares donde ocasionalmente se celebraban misas destinadas a personas pobres. Dos faroles, uno a cada lado, iluminaban el arco al caer la tarde.

Tanto los altares como la escalera estaban pintados de gris, según la descripción histórica aportada sobre la antigua edificación.

Dolores, la santera que cuidaba el arco

La historia del Arco de Granada también está ligada a personas que formaron parte de la vida cotidiana de aquel lugar.

En una vivienda próxima al arco residía antes de la Guerra Civil una mujer llamada Dolores, conocida por encargarse del cuidado y la limpieza de la puerta y de los altares.

La mujer, que no tenía familia y se encontraba prácticamente ciega, sobrevivía gracias a las limosnas que le entregaban los vecinos y quienes transitaban por aquel acceso.

Su figura forma parte de esa memoria popular vinculada a un espacio que no era únicamente una estructura defensiva o arquitectónica, sino también un lugar integrado en la vida religiosa y social de la ciudad.

El derribo comenzó antes de la Guerra Civil

La desaparición del Arco de Granada estuvo relacionada con un proyecto de alineación de las calles General Espartero y Cervantes, denominaciones históricas de las actuales calle Mayor de Carnicerías y calle Granada, respectivamente.

El acuerdo para su derribo fue suscrito el 24 de junio de 1936, pocas semanas antes del comienzo de la Guerra Civil española.

El Ayuntamiento de Almagro había facultado al entonces alcalde, Daniel García Olmo, para intervenir en la operación. El acuerdo también implicó al regidor síndico del Ayuntamiento, Alberto López Crespo, y a León Herrera Solana, propietario del inmueble al que estaba adosado el arco.

Herrera Solana, marmolista y tallista, asumió el compromiso de realizar voluntariamente el derribo en un plazo de mes y medio desde la firma del acuerdo, con el objetivo de facilitar la alineación de las calles.

El acuerdo contemplaba una compensación económica de 4.750 pesetas por el terreno que se cedería al Ayuntamiento y por la obra. De esa cantidad, 2.750 pesetas se abonaron inicialmente y las 2.000 restantes quedaron vinculadas a la ejecución de los trabajos.

El propietario asumía además los costes derivados de la demolición y podía quedarse con los materiales procedentes del arco, entre ellos la piedra, para utilizarlos en su actividad como cantero.

El último pago llegó en agosto de 1936

La evolución de los acontecimientos alteró los plazos previstos inicialmente.

El segundo pago, correspondiente a las 2.000 pesetas restantes, terminó abonándose a León Herrera Solana el 17 de agosto de 1936, ya iniciada la Guerra Civil.

El Ayuntamiento adquirió posteriormente a Enriqueta Gil otra vivienda colindante con el arco por su parte interior, también con el objetivo de completar la alineación de la vía. Por esta operación se abonaron 2.000 pesetas.

La desaparición del Arco de Granada supuso así la pérdida de otra de las grandes puertas de las antiguas murallas de Almagro, en un periodo especialmente convulso de la historia de España.

Una imagen para recuperar la memoria de Almagro

La fotografía elegida para la portada de la Guía de la Feria y Fiestas de Almagro 2026 adquiere, por tanto, un significado que va más allá de su valor estético.

La imagen permite observar cómo era aquel espacio urbano y recuperar la presencia de un elemento arquitectónico que desapareció hace décadas. El antiguo Arco de Granada vuelve así a ocupar un lugar destacado en la vida pública de Almagro, esta vez a través de una publicación vinculada a una de las celebraciones más importantes del calendario local.

La renderización realizada por Vicente Galiano M., fiel a la imagen histórica conservada en el archivo de la Fundación Telefónica, permite además acercar aquella perspectiva a las nuevas generaciones y recordar la configuración de una ciudad que ha experimentado profundas transformaciones urbanas.

Hoy, donde estuvo aquella puerta de las murallas, apenas queda el recuerdo. La portada de la Feria y Fiestas de Almagro 2026 recupera ahora su silueta y convierte el pasado en protagonista de una celebración plenamente contemporánea.

Vicente Galiano M.

Para la realización de este artículo se han utilizado datos que figuran en: 
– Podcast de Francisco Asensio en su programa de Onda Almagro “Cosas olvidadas de Almagro”, capítulo dedicado a la “Demolición de los arcos y puertas de las murallas de Almagro II”, emitido en la emisora municipal el 26-10-2023.
– visitasguiadasaalmagro en su artículo “Almagro y sus orígenes” de 31-07-2013
– Página del facebook de Almagro Antiguo.
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