Leonardo de Oviedo (Almagro, 1571–1640) fue presbítero, empresario y propietario inmobiliario, además de una de las figuras más singulares del Almagro del Siglo de Oro. Su nombre, ausente durante siglos de los grandes manuales de historia cultural, está hoy firmemente ligado a uno de los mayores tesoros patrimoniales de España: el Corral de Comedias de Almagro, el único corral de comedias del siglo XVII que se conserva íntegro y en funcionamiento en todo el mundo.
Bautizado el 14 de febrero de 1571 en la desaparecida parroquia de San Bartolomé el Antiguo, Leonardo de Oviedo pertenecía a una familia acomodada de origen judeoconverso, integrada en las complejas redes sociales, económicas y religiosas de la Castilla del siglo XVII. Ejerció como presbítero y mantuvo una estrecha relación con instituciones eclesiásticas y con el Santo Oficio de la Inquisición, llegando a figurar como familiar del Tribunal, tal y como acreditan los documentos conservados.
1628: el año que cambió la historia del teatro
Las investigaciones históricas realizadas a finales del siglo XX permitieron fijar con exactitud el momento fundacional del Corral de Comedias. Fue en 1628 cuando Leonardo de Oviedo acometió una ambiciosa operación urbanística y cultural: la transformación del antiguo Mesón del Toro, situado en la Plaza Mayor de Almagro, en un espacio escénico estable para la representación de comedias.
Para ello adquirió propiedades colindantes y amplió notablemente el edificio original, dando lugar a un recinto teatral que en su origen alcanzaba una superficie de 622 metros cuadrados, más del doble de la que se conserva en la actualidad.
La inversión fue extraordinaria. Leonardo de Oviedo destinó más de 5.000 ducados a las obras, una cifra astronómica para la época, equivalente a una auténtica fortuna. Con ese capital se levantaron el tablado escénico, las gradas, los aposentos privados destinados a las familias principales y la cazuela, espacio reservado para las mujeres, siguiendo la estricta normativa social del teatro barroco.

Fe, negocio y arte: un perfil único en el Siglo de Oro
Leonardo de Oviedo encarna como pocos la intersección entre religión, economía y cultura en la España del Siglo de Oro. Aunque ordenado sacerdote, su perfil fue eminentemente pragmático. Entendió antes que muchos que el teatro era el gran entretenimiento de masas del momento, pero también una inversión rentable y sostenible.
El Corral de Comedias funcionó como un auténtico negocio cultural diversificado. Las compañías teatrales pagaban por el uso del espacio, las familias nobles alquilaban los aposentos privados y el propietario controlaba también los derechos de venta de refrescos, fruta y nieve durante las representaciones. Este modelo permitió consolidar el teatro como un espacio cultural estable y económicamente viable.
Un personaje incómodo: Leonardo de Oviedo y la Inquisición
La documentación histórica revela además una faceta menos conocida del personaje. En 1615, Leonardo de Oviedo fue protagonista de una investigación del Tribunal del Santo Oficio de Toledo, tras unas declaraciones realizadas en una conversación privada en Almagro, en las que cuestionó el uso de determinados ejemplos en la predicación religiosa.
Sus palabras, consideradas “mal sonantes y escandalosas”, dieron lugar a un expediente inquisitorial que concluyó sin condena formal, aunque con una amonestación privada. El episodio muestra a un hombre crítico, poco convencional y alejado del pensamiento acrítico, incluso dentro de los márgenes de su tiempo.
De posada a tesoro universal
Tras la muerte de Leonardo de Oviedo en 1640, el corral pasó a manos de sus herederos. Con el declive del teatro barroco, el edificio fue reutilizado como posada y almacén, lo que paradójicamente permitió que se conservara casi intacto, oculto tras reformas posteriores.
Su redescubrimiento en 1954 supuso un hito cultural de primer orden. Apenas un año después fue declarado Monumento Nacional y hoy es la sede principal del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, uno de los grandes referentes escénicos de Europa.
Reconocimiento institucional y memoria recuperada
Durante siglos, el nombre de Leonardo de Oviedo permaneció relegado a un discreto segundo plano. El trabajo de historiadores y archiveros permitió devolverle el lugar que merece. En 2021, el Ayuntamiento de Almagro inauguró un altorrelieve en su honor a la entrada del Corral de Comedias, como acto de justicia histórica y recuperación de la memoria colectiva.
Un legado que define a Almagro
Hoy, hablar de Almagro es hablar de teatro. Y hablar de teatro en Almagro es, inevitablemente, hablar de Leonardo de Oviedo. Su visión empresarial, su audacia arquitectónica y su capacidad para unir fe, negocio y cultura hicieron posible que cuatro siglos después siga latiendo el corazón del Siglo de Oro español.
Sin Leonardo de Oviedo, Almagro no sería lo que es.
Sin su apuesta, el teatro clásico no tendría hoy su templo vivo más antiguo.
Vicente Galiano M.

