La madrugada de este martes, los vecinos de la calle Blas de Otero, en la barriada del Carmen de Puertollano, fueron testigos de un suceso que podría haber terminado en tragedia: el colapso parcial de una vivienda deshabitada. Afortunadamente, al no haber ocupantes en el inmueble, no se registraron daños personales. Sin embargo, el incidente ha reactivado el debate sobre la necesidad de mantener los edificios en condiciones óptimas de seguridad.
¿Qué ocurrió?
A primeras horas de la mañana, efectivos de la Policía Local de Puertollano y del servicio de Emergencia 112 recibieron alertas sobre el desplome de una estructura en la calle Blas de Otero. Al llegar al lugar, encontraron una escena crítica: parte de la fachada y el techo de una casa habían cedido, esparciendo escombros en la vía pública. Inmediatamente, se acordonó el perímetro para evitar riesgos a transeúntes.
Según fuentes oficiales, la vivienda llevaba tiempo desocupada y presentaba un avanzado deterioro estructural. Las primeras investigaciones apuntan a que las filtraciones de agua, agravadas por las recientes lluvias, debilitaron los cimientos y muros, provocando el derrumbe.
Respuesta de las autoridades
El operativo de seguridad movilizó a los profesionales, quienes evaluaron la estabilidad de edificios colindantes para descartar daños mayores. Además, se activaron protocolos para retirar escombros y asegurar la zona, tarea que se prolongó durante varias horas. Aunque no hubo heridos, el suceso generó alarma entre los residentes del barrio, muchos de los cuales expresaron su preocupación por el estado de otras propiedades abandonadas en la zona.
En un comunicado difundido en redes sociales, la Policía Local de Puertollano subrayó: «Este incidente es un recordatorio urgente: los propietarios deben garantizar que sus inmuebles cumplan con las normas de ornato y seguridad. El abandono no solo afecta la imagen urbana, sino que pone en riesgo vidas».
El debate sobre el abandono de edificios
El derrumbe en la barriada del Carmen no es un caso aislado. En los últimos años, Puertollano ha registrado varios incidentes similares vinculados a propiedades en estado de ruina, especialmente en el casco histórico. Expertos en urbanismo señalan que el envejecimiento del parque inmobiliario, sumado a la falta de mantenimiento, crea un “cóctel peligroso” en áreas con alta densidad poblacional.
Sandra García, arquitecta especializada en rehabilitación, advierte: «El agua es uno de los principales enemigos de las estructuras antiguas. Si no se revisan techos, bajantes o cimientos periódicamente, la degradación es inevitable. Urge que los ayuntamientos fiscalicen el estado de las fachadas y sancionen a quienes incumplan».
¿Qué dice la ley?
La Ley de Ordenación Urbana de Castilla-La Mancha establece que los propietarios son responsables de mantener sus inmuebles en condiciones seguras. Esto incluye reparar grietas, eliminar humedades y garantizar la estabilidad de muros y cubiertas. En casos de abandono extremo, los municipios pueden intervenir ejecutando obras de urgencia y repercutiendo el coste en el dueño. Sin embargo, muchos edificios caen en un vacío legal al no identificarse a los propietarios o herederos.