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sábado, marzo 7, 2026

Una víctima más del abandono: rescatan en Almagro a un galgo atado del cuello y de una pata

PACMA denuncia un nuevo caso de maltrato animal tras el rescate de un galgo desnutrido

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El hallazgo de un galgo atado del cuello y de una pata, en estado de desnutrición y con heridas visibles, en el término municipal de Almagro ha vuelto a situar en el centro del debate público la problemática del abandono y maltrato de perros de caza en España, una realidad denunciada de forma reiterada por organizaciones de protección animal. El caso ha sido difundido a través de las redes sociales por el Partido Animalista con el Medio Ambiente (PACMA), formación política dedicada a la defensa de los derechos de los animales, el medio ambiente y las personas, que ha expresado su profunda indignación ante lo que considera un nuevo ejemplo de crueldad hacia estos animales.

Según ha señalado la organización en su cuenta de la red social X (antes Twitter), el animal fue localizado en condiciones extremas, presentando signos claros de abandono prolongado, desnutrición y lesiones físicas, lo que ha generado una fuerte reacción entre activistas y ciudadanos sensibles al bienestar animal. Tras el hallazgo, la protectora de animales APASA Stop Abandono de Almagro se ha hecho cargo del perro, iniciando el proceso de atención veterinaria, recuperación y búsqueda de una familia adoptiva que pueda ofrecerle un entorno seguro.

Desde PACMA han querido agradecer públicamente la intervención de la asociación protectora con un mensaje difundido en redes sociales en el que afirman: “Gracias a Apasa Stop Abandono por hacerse cargo de esta pobre víctima de la maldad humana en su protectora”. En la misma publicación, el partido animalista ha aprovechado para criticar duramente el marco legislativo actual en materia de bienestar animal, señalando directamente a los partidos que respaldaron la normativa estatal. Según PACMA, “PSOE, Sumar y Podemos aprobaron la Ley de Bienestar Animal excluyendo a los perros de caza. Son los culpables directos del aumento de los abandonos y el maltrato a los perros de caza”.

La formación concluye su mensaje expresando el deseo de que el animal rescatado pueda recuperarse y encontrar pronto un hogar definitivo: “Esperamos que este perro encuentre pronto una familia donde vivir con amor y cariño”.

Este episodio, ocurrido en una de las localidades de Castilla-La Mancha, vuelve a poner de manifiesto un fenómeno que las organizaciones animalistas consideran estructural en determinadas prácticas vinculadas a la caza con galgo. Diversos colectivos estiman que hasta 50.000 galgos son abandonados cada año en España, especialmente tras el final de la temporada de caza, que tradicionalmente concluye en febrero.

Durante siglos, el galgo español ha sido considerado en muchos entornos rurales como un instrumento de trabajo para la caza, más que como un animal de compañía. Esta concepción ha derivado en que numerosos ejemplares sean descartados cuando dejan de ser útiles para la actividad cinegética, bien por falta de velocidad, envejecimiento o por haber nacido en camadas no deseadas dentro de programas de cría destinados a obtener perros más competitivos.

La finalización de la temporada de caza, que se extiende habitualmente entre octubre y febrero, es señalada por las asociaciones protectoras como el principal momento en el que se dispara el número de abandonos. Muchos cazadores, conocidos como galgueros, prescinden entonces de los animales que no consideran aptos para competir o cazar. A ello se suma la cría descontrolada, derivada de la búsqueda del denominado “perro campeón”, que provoca un exceso de cachorros que posteriormente son descartados.

Otro factor señalado por las organizaciones animalistas es el coste de mantenimiento de los animales durante los meses en los que no se practica la caza, lo que en algunos casos desemboca en decisiones de abandono. En determinadas regiones de España, especialmente en zonas rurales de Andalucía y Castilla-La Mancha, la caza con galgo forma parte de una tradición profundamente arraigada, lo que dificulta el cambio cultural hacia un modelo en el que estos perros sean considerados plenamente animales de compañía con derechos y protección efectiva.

La realidad que denuncian las asociaciones protectoras es especialmente dura. Además del abandono en caminos rurales, carreteras o descampados, numerosos galgos son víctimas de maltrato extremo, incluyendo casos documentados de animales arrojados a pozos, abandonados con lesiones graves o colgados para morir lentamente, prácticas denunciadas durante años por organizaciones defensoras de los animales.

En muchos de estos casos, el rastro del responsable se pierde debido a que algunos animales aparecen sin microchip o incluso con el chip arrancado, una práctica destinada a evitar la identificación del propietario y la eventual sanción administrativa o penal.

El debate sobre la protección legal de los perros de caza ha sido uno de los puntos más polémicos durante la tramitación de la Ley de Bienestar Animal en España, aprobada en 2023. La norma introdujo importantes avances en materia de protección de animales domésticos, pero finalmente excluyó a los perros utilizados en actividades cinegéticas, lo que generó una fuerte controversia entre partidos políticos, asociaciones animalistas y colectivos vinculados al mundo de la caza.

Para organizaciones como PACMA, esta exclusión mantiene a miles de animales en un “limbo legal”, donde las garantías de protección resultan menores y donde las prácticas de abandono siguen siendo difíciles de erradicar. Desde el sector cinegético, por el contrario, se defiende que los perros de caza ya están regulados por normativas específicas y que la generalización de casos de maltrato no refleja el comportamiento de la mayoría de cazadores.

Ante la magnitud del problema, numerosas asociaciones protectoras han desarrollado redes de adopción internacional, especialmente en países del norte de Europa y en Estados Unidos, donde el galgo español es apreciado como una mascota tranquila, noble y especialmente cariñosa. Gracias a estos programas, miles de galgos rescatados en España han encontrado hogares en el extranjero.

Sin embargo, los colectivos animalistas advierten de que estas iniciativas no son suficientes para resolver un problema estructural que, año tras año, vuelve a repetirse con el final de la temporada de caza. El caso del galgo rescatado en Almagro, ahora bajo los cuidados de la protectora APASA Stop Abandono, se suma así a una larga lista de historias que reflejan una realidad que sigue generando debate social, político y ético en España.

Mientras el animal se recupera de sus heridas y de la desnutrición sufrida, las organizaciones implicadas confían en que su historia no solo termine con una adopción responsable, sino que sirva también para visibilizar una problemática que continúa afectando a decenas de miles de animales cada año.

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