Almagro volvió a demostrar este fin de semana que la tradición, la fe y la identidad colectiva están muy por encima de las inclemencias meteorológicas. A pesar de un tiempo marcadamente desapacible, con frío intenso, lluvias persistentes y la caída de algunos copos de nieve a primeras horas de la mañana del sábado, la localidad celebró el segundo de sus tradicionales “Santos Viejos”, dedicado a San Ildefonso y a Nuestra Señora la Virgen de la Paz, en la emblemática Ermita de San Ildefonso.
Ni las bajas temperaturas ni la inestabilidad climatológica fueron obstáculo para que numerosos vecinos y vecinas de Almagro se acercaran durante todo el fin de semana hasta la conocida como Ermita del Santo, con el objetivo de rendir homenaje a San Ildefonso y a la Virgen de la Paz, cumplir con la tradición y compartir momentos de convivencia en torno a una de las celebraciones más queridas del calendario local.
Tradición gastronómica contra el frío
Uno de los grandes atractivos de la festividad volvió a ser, un año más, la gastronomía popular asociada a los “Santos Viejos”. Los tradicionales hornazos y los bastones del Santo se vendieron con gran rapidez, fiel reflejo de una costumbre profundamente arraigada en la localidad, donde nadie quiere quedarse sin estos productos tan simbólicos.
Al mediodía, vecinos y visitantes pudieron degustar unas suculentas migas populares, elaboradas con esmero y ofrecidas de manera gratuita al público en general, como marca la tradición. A ello se sumó una amplia oferta de tapas calientes —chorizos, morcillas, salchichas, panceta y lomo— que se sirvieron en la barra instalada en el entorno de la ermita y que contribuyeron a paliar el frío reinante durante ambas jornadas.
Desde la hermandad organizadora se destacó el importante esfuerzo realizado para sacar adelante la celebración: jornadas de trabajo previo, preparación de la cocina, elaboración de las migas tanto el sábado como el domingo y la atención constante a los vecinos que se acercaron a compartir estos días. Todo ello, subrayan, “hecho con mucho cariño y dedicación”, manteniendo viva una tradición que forma parte del ADN cultural de Almagro.
Devoción, convivencia y actividades para todas las edades
Durante el sábado y el domingo, la Ermita de San Ildefonso se convirtió en punto de encuentro para quienes acudieron a ver a la Virgen de la Paz, a tomar algo al abrigo del ambiente festivo o simplemente a participar de una celebración que trasciende lo religioso para convertirse en un espacio de convivencia.
Especial protagonismo tuvieron también los más pequeños. El domingo se desarrollaron juegos infantiles tradicionales, como las carreras de sacos o las carreras de huevos, con entrega de trofeos para los ganadores, aportando un componente lúdico y familiar a la jornada y reforzando el carácter intergeneracional de la festividad.
Una fiesta con mirada al futuro
Desde la hermandad se insiste en que estos días no solo están pensados para el disfrute de los vecinos, sino también para recaudar fondos que permitan mantener viva la actividad durante todo el año. En este sentido, se hace un llamamiento a la colaboración ciudadana, tanto mediante la participación activa en la organización como a través de iniciativas solidarias, como la adquisición de papeletas para el sorteo de una cesta con productos y servicios donados por empresas locales, entre ellos un jamón o una cena en un conocido restaurante de la localidad.
“Siempre se necesita ayuda, tanto antes como después de la celebración. La implicación de los vecinos es fundamental para que la hermandad pueda seguir adelante”, señalan desde la Hermandad.
Continúa el ciclo de los “Santos Viejos”
Las celebraciones no se detienen aquí. Almagro continuará este próximo fin de semana con la festividad de Nuestra Señora la Virgen de la Candelaria, que se celebrará en la Ermita de San Pedro. Posteriormente, llegará San Blas, en la ermita que lleva su nombre, cerrando así el ciclo completo de los llamados “Santos Viejos”.
Un ciclo que este año adquiere un significado especial tras haber sido declarado Fiesta de Interés Turístico Provincial, un reconocimiento otorgado por la Diputación Provincial de Ciudad Real el pasado mes de octubre, y que refuerza el valor cultural, patrimonial y turístico de estas celebraciones únicas en la provincia.
Con frío, lluvia o nieve, Almagro sigue honrando sus tradiciones, reafirmando su identidad y proyectando al exterior unas fiestas que combinan devoción, gastronomía, convivencia y un profundo arraigo popular.

