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jueves, marzo 19, 2026

La Base de Helicópteros de Almagro lleva cuatro meses sin electricidad que se alargarán hasta el 2027

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La base militar Coronel Sánchez Bilbao, situada en Almagro y considerada uno de los enclaves más estratégicos del Ejército de Tierra, permanece desde el pasado 11 de noviembre sin una red eléctrica estable debido a una grave avería en el transformador principal de la subestación que abastece a todas sus instalaciones. Cuatro meses después, el problema no solo persiste, sino que el propio Ministerio de Defensa reconoce que la solución definitiva no estará plenamente operativa hasta, al menos, comienzos de 2027, según respuestas oficiales trasladadas en sede parlamentaria.

Este incidente afecta de lleno a una infraestructura crítica que alberga el Batallón de Helicópteros de Ataque I, integrado en las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), y que constituye la única unidad de helicópteros de ataque de España. Desde esta base operan los avanzados helicópteros HA-28 Tigre, diseñados específicamente para escenarios de alta intensidad, equipados con cañón automático de 30 mm, misiles anticarro, cohetes y sofisticados sistemas de visión nocturna y designación láser, además de blindaje y contramedidas electrónicas.

La situación actual ha obligado a mantener la operatividad de la base mediante el uso continuado de grupos electrógenos, una solución concebida inicialmente como temporal pero que se ha prolongado durante meses. Esta dependencia energética extraordinaria implica un incremento sustancial de los costes operativos, derivados principalmente del consumo de combustible, así como un mayor riesgo de fallos mecánicos, limitaciones frente a picos de demanda eléctrica y un impacto ambiental considerablemente más elevado.

A esta coyuntura se suma la incertidumbre sobre la implantación de soluciones intermedias. El Ministerio de Defensa ha previsto el alquiler de una estación transformadora de 2.000 kilovoltios-amperios, con una inversión aproximada de 300.000 euros, aunque el primer proceso de licitación quedó desierto por falta de empresas interesadas. Actualmente, se estudia recurrir a un procedimiento negociado sin publicidad para acelerar su adjudicación, en un intento por estabilizar el suministro mientras se ejecuta la solución definitiva.

El proyecto estructural, dotado con un presupuesto de 600.000 euros, contempla la reconstrucción completa de la infraestructura eléctrica dañada. Sin embargo, los plazos administrativos, que incluyen la redacción técnica, licitación, adjudicación y ejecución de las obras —estas últimas estimadas en seis meses—, retrasan el horizonte de recuperación hasta 2027, sin previsión de resolución durante el presente año.

Las consecuencias de este fallo estructural ya se dejan notar en la operatividad militar. Diversas unidades han tenido que ser reubicadas, mientras otras funcionan bajo condiciones limitadas, lo que afecta directamente a la capacidad de respuesta, al desarrollo de misiones asignadas y a la preparación de despliegues internacionales. La base no solo cumple funciones operativas, sino que también actúa como centro de adiestramiento avanzado y punto de referencia en la integración de capacidades aeromóviles en operaciones conjuntas.

Además, el impacto trasciende el ámbito estrictamente militar. Servicios vinculados a la base, como el apoyo logístico regional o determinadas capacidades de coordinación operativa, también se han visto condicionados por la inestabilidad del suministro eléctrico, dificultando la eficiencia en tareas críticas.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó las instalaciones el pasado 23 de febrero, en una agenda centrada en la supervisión de cursos y la incorporación de nuevas aeronaves. No obstante, dicha visita sirvió también para constatar de primera mano la gravedad de la situación energética, que ha generado inquietud tanto en mandos militares como en el ámbito político, con seguimiento específico en el Senado.

En este contexto, el Ministerio de Defensa insiste en que el restablecimiento del suministro constituye una “prioridad”, aunque la prolongación de los plazos y la dependencia de soluciones provisionales abren interrogantes sobre la gestión de infraestructuras críticas en el ámbito de la defensa nacional. La base de Almagro, pieza clave en el sistema militar español, se enfrenta así a un escenario prolongado de provisionalidad operativa, que pone en evidencia la vulnerabilidad de instalaciones estratégicas ante fallos estructurales de carácter energético.

Mientras tanto, los helicópteros Tigre, esenciales para misiones de ataque, reconocimiento, apoyo en combate cercano y operaciones en profundidad, continúan operando desde una infraestructura que, pese a su relevancia, funciona en condiciones excepcionales que distan de los estándares exigidos para una base de su categoría.

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