Cuando llega el otoño y avanza el invierno, cuando el termómetro invita al recogimiento y al disfrute pausado, Almagro vuelve a situarse en el mapa gastronómico nacional gracias a una de esas propuestas que conectan directamente con la memoria y el paladar. Desde el pasado 25 de octubre de 2025, el Parador de Almagro ha puesto en marcha sus Jornadas del Cocido Manchego, una cita ya clásica que se prolongará hasta el 29 de marzo de 2026, coincidiendo con los primeros compases de la primavera.
Se trata de una propuesta fiel al calendario, a la tradición y al producto, que año tras año provoca un auténtico peregrinaje gastronómico hasta la villa manchega, conocida internacionalmente por su Festival Internacional de Teatro Clásico, pero también por una cocina recia, honesta y profundamente ligada a la tierra.
Un cocido “de los de verdad”, servido sin prisas y a fuego lento
El protagonista absoluto es el cocido manchego tradicional, elaborado siguiendo los cánones de la cocina popular: tiempos largos, fuego lento y respeto absoluto por la receta heredada. Un plato de cuchara reconfortante, pensado para combatir el frío y para disfrutarse como antaño, sin aceleraciones ni artificios.
El escenario no puede ser más elocuente: la bodega histórica del Parador, un espacio de piedra y silencio que invita a compartir mesa, conversación y sobremesa. Allí, el comensal se refugia del invierno y se sumerge en una experiencia que trasciende lo culinario para convertirse en acto social y cultural.
Fechas, formato y disponibilidad
Las Jornadas del Cocido Manchego se celebran exclusivamente los sábados, domingos y festivos, y solo en servicio de almuerzo, subrayando así su carácter especial y ritual.
La duración prevista —más de cinco meses— consolida estas jornadas como una de las citas gastronómicas más prolongadas y esperadas de la temporada invernal en Castilla-La Mancha.
-
Inicio: 25 de octubre de 2025
-
Finalización: 29 de marzo de 2026
-
Tipo de evento: Gastronomía
-
Servicio: Almuerzos (fines de semana y festivos)
Gastronomía como refugio y seña de identidad
En un contexto marcado por la búsqueda de experiencias auténticas, el Parador apuesta por una cocina que reivindica la cuchara como símbolo de identidad. El cocido manchego no es aquí un plato más del recetario, sino una declaración de principios: producto local, tradición bien entendida y hospitalidad sin alardes.
El resultado es un plan “calentito”, perfecto para saborear La Mancha con calma, compartir mesa y reencontrarse con una forma de comer que, lejos de pasar de moda, cobra más sentido que nunca cuando aprieta el frío.

