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sábado, enero 24, 2026

De 1882 a 2026: Un siglo y medio de sabor, tradición y memoria colectiva en Almagro

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La Confitería Pastelería Ángel Molina, uno de los establecimientos más emblemáticos y longevos de Almagro, recibió en la noche de este viernes un emotivo y solemne reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Almagro con motivo de sus más de 143 años de trayectoria empresarial ininterrumpida, endulzando la vida cotidiana de generaciones de almagreños y de miles de visitantes que cada año recorren el corazón histórico de la localidad.

El acto tuvo lugar en la propia fachada del establecimiento, situado en la Calle Mayor de Carnicerías nº 6, en pleno centro histórico de Almagro, a escasos metros de la Plaza Mayor y del histórico Corral de Comedias, enclave universal del patrimonio teatral español. Una ubicación privilegiada desde la que, desde 1882, la confitería ha mantenido abiertas sus puertas de forma ininterrumpida, convirtiéndose en uno de los negocios más antiguos de la localidad y en un auténtico símbolo del comercio tradicional.

Una historia que comienza en 1882

Fundada en 1882 por Avelino Molina Cano, la Confitería Ángel Molina ha pasado de generación en generación, preservando intacta la esencia del oficio artesano, el respeto por las recetas tradicionales y una identidad propia que ha resistido el paso del tiempo, los cambios sociales, económicos y culturales, y las transformaciones del comercio moderno.

Hoy, la empresa está regentada por Ángel Molina Maldonado, junto a su esposa Esther Cañizares, su hijo Ángel Molina Cañizares, quinta generación de la familia, y Álvaro Parras, integrante del equipo que continúa dando vida diaria a este legado gastronómico.

Un escaparate que es memoria colectiva

Durante más de 143 años, el escaparate de la Confitería Ángel Molina ha sido mucho más que una muestra de dulces: ha sido una ventana abierta al sabor, la artesanía y la tradición. Tras sus cristales se despliega un universo de elaboraciones cuidadas, hechas a mano, con el conocimiento que solo concede el tiempo y la experiencia.

Cubiletes de nata, hornazos tradicionales —con o sin huevo—, tortas de azúcar, mantecados, flores, roscones, pastas, bambas de nata y un amplio surtido de pasteles y dulces artesanos conforman una oferta que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces sin renunciar a la excelencia, despertando recuerdos de infancia, celebraciones familiares y tradiciones compartidas.

Un homenaje “necesario y de justicia”

El reconocimiento municipal nace a propuesta del teniente de alcalde Genaro Galán, quien subrayó que se trataba deuna obligación, una pequeña deuda pendiente con la familia Molina. Galán destacó que este homenaje representa un agradecimiento sincero por tantos años de trabajo, confianza, cariño y amor por el oficio, recordando además que “visitar Almagro, el Corral de Comedias y la pastelería Molina es toda una tradición”.

Durante el acto, padre e hijo, acompañados por el alcalde de la localidad, Francisco Ureña, y el concejal Genaro Galán, descubrieron la placa conmemorativa que ya luce en la fachada del establecimiento y que reza:

“El Ayuntamiento de Almagro a la Confitería Ángel Molina, fundada en 1882, en reconocimiento a su ejemplar labor que ha endulzado la vida de generaciones de almagreños. Enero-2026”.

La voz de la quinta generación

En nombre de la familia, Ángel Molina Cañizares, quinta generación al frente del negocio, pronunció unas palabras cargadas de emoción y gratitud, agradeciendo al Ayuntamiento y al pueblo de Almagro un reconocimiento que —señaló— no distingue solo a un negocio, sino a varias generaciones de trabajo, esfuerzo y compromiso con nuestra ciudad”.

El portavoz familiar recordó que la pastelería ha sido testigo del paso del tiempo y de la vida de sus vecinos, acompañándolos en celebraciones y momentos importantes, y destacó el papel fundamental de las generaciones anteriores, de los trabajadores y trabajadoras que han formado parte de la casa y, especialmente, de los clientes que durante 144 años han mantenido viva la confianza y el cariño hacia el establecimiento.

Patrimonio vivo de Almagro

Este homenaje público reconoce la longevidad de un negocio, además de poner en valor una forma de entender el trabajo, la tradición y el arraigo al territorio, convirtiendo la Confitería Ángel Molina en un auténtico patrimonio vivo de Almagro y en un ejemplo de resistencia, calidad y amor por el oficio.

Un reconocimiento que enaltece la importancia del comercio tradicional como elemento vertebrador de la identidad local y que sitúa a la Confitería Ángel Molina como referente indiscutible de la gastronomía y la historia social de la localidad.

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