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martes, marzo 24, 2026

“Cosas Olvidadas de Almagro”, de Paco Asensio, vuelve con fuerza

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La emisora municipal Onda Almagro, dependiente del Ayuntamiento, recupera uno de sus espacios más emblemáticos con el regreso del historiador almagreño Paco Asensio, quien retoma tras un prolongado parón su reconocido programa “Cosas Olvidadas de Almagro”, una propuesta radiofónica que se ha consolidado como uno de los principales vehículos de divulgación del patrimonio histórico, cultural y social del municipio.

Este esperado regreso supone el inicio de una segunda etapa marcada por la renovación de contenidos y el firme propósito de seguir profundizando en la memoria colectiva de la localidad. Tras el notable éxito de su primera etapa, que incluso trascendió el ámbito radiofónico para convertirse en una obra escrita de referencia, Asensio vuelve a los micrófonos con nuevos episodios, nuevas investigaciones y nuevas historias que prometen mantener —e incluso superar— el interés despertado en su anterior trayectoria.

El programa, que se emitirá con una periodicidad de dos capítulos mensuales, cuenta ya con material suficiente para aproximadamente un año de emisiones, fruto del intenso trabajo de documentación llevado a cabo por el historiador durante su ausencia. Este periodo de inactividad radiofónica no ha sido, sin embargo, improductivo, ya que Asensio ha culminado recientemente un nuevo libro titulado “Socialismo, República y Guerra Civil en Almagro”, además de participar en una publicación académica de la Universidad de Castilla-La Mancha centrada en la transición, concretamente en el ámbito educativo.

La nueva temporada de “Cosas Olvidadas de Almagro” arranca con un episodio dedicado a uno de los enclaves más significativos —y a la vez menos conocidos— del municipio: el Matadero Municipal de Almagro, un edificio actualmente en desuso que se sitúa a la salida de la localidad, en la calle Ancha, y que hoy alberga la actividad de la protectora de animales APASA Stop Abandono.

Lejos de ser una simple construcción funcional, el antiguo matadero constituye un testimonio vivo de la evolución urbana, sanitaria y social de Almagro. Su origen se remonta al año 1748, en pleno reinado de Fernando VI, en un contexto marcado por las reformas ilustradas que impulsaron la modernización de las ciudades españolas. La iniciativa de su construcción estuvo respaldada por figuras clave del reformismo borbónico, como Zenón de Somodevilla, y contó con la implicación del gobernador político y militar de la localidad, Pedro Manuel de Arandía y Santisteban, cuya trayectoria le llevaría posteriormente a ocupar cargos de gran relevancia en la administración imperial.

El emplazamiento del matadero, situado extramuros, respondía a una necesidad urgente de mejorar las condiciones de salubridad pública, alejando del casco urbano las actividades relacionadas con el sacrificio de animales, que hasta entonces se realizaban en las carnicerías del centro, especialmente en la conocida calle Mayor de Carnicerías y en la propia Plaza Mayor. Estas prácticas generaban graves problemas de higiene, agravados por la ausencia de alcantarillado, lo que provocaba malos olores y riesgos sanitarios evidentes.

A pesar de su importancia, el edificio nació con limitaciones estructurales y económicas, lo que provocó su deterioro prematuro y el descontento de los carniceros, obligados a trasladar las reses desde el matadero hasta los puntos de venta. No obstante, tras diversas reformas —especialmente la acometida en 1953 bajo la alcaldía de Julián Calero— el matadero permaneció en funcionamiento hasta aproximadamente 1980, cuando las nuevas exigencias sanitarias propiciaron su cierre definitivo y la creación de instalaciones comarcales.

Hoy, aunque profundamente transformado, el inmueble conserva elementos de gran valor patrimonial, como su fachada neoclásica, presidida por un escudo borbónico y rematada con una veleta que incorpora la cruz de Calatrava, símbolos que remiten a su origen histórico y a su relevancia institucional.

Con este primer episodio, Paco Asensio recupera la historia de un edificio, además de poner de relieve la importancia de preservar la memoria urbana y de reconocer el papel que estos espacios han desempeñado en la vida cotidiana de generaciones de almagreños. El programa reafirma así su vocación de acercar al público relatos que, pese a su relevancia, permanecen en gran medida desconocidos o relegados al olvido.

La vuelta de “Cosas Olvidadas de Almagro” supone, en definitiva, un acontecimiento cultural de primer orden para la localidad, que recupera una de sus voces más autorizadas en materia histórica y un formato que ha demostrado su capacidad para conectar con la ciudadanía, despertar el interés por el pasado y fortalecer la identidad colectiva.

Todo apunta, además, a que esta nueva etapa podría culminar en una publicación ampliada del anterior volumen, lo que permitiría trasladar nuevamente al formato escrito las historias difundidas en antena, consolidando así un legado documental de incalculable valor para futuras generaciones.

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