La presidenta de la Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) Campo de Calatrava, Nieves Molina, ha hecho pública una carta abierta dirigida a los usuarios de la entidad ante la situación que se está produciendo en la presa de la Vega del Jabalón, donde las compuertas permanecen abiertas y el embalse está vertiendo agua pese a no encontrarse lleno.
La misiva, de tono firme y reivindicativo, cuestiona abiertamente las razones técnicas y administrativas que han motivado el desembalse y reclama transparencia total a la Confederación Hidrográfica del Guadiana.
“La situación que estamos viviendo en la presa de la Vega del Jabalón, con las compuertas abiertas y el embalse vertiendo agua pese a no estar ni siquiera lleno, es sencillamente inaceptable desde el punto de vista político, técnico y social”, afirma Molina en el documento.
El agua que se vierte, reserva estratégica para 12 municipios
La presidenta de la CUAS recuerda que el agua embalsada en la Presa de la Vega del Jabalón no constituye un excedente prescindible, sino la reserva estratégica que garantiza el abastecimiento de doce municipios del Campo de Calatrava, además de servir como colchón imprescindible para el mantenimiento del regadío comarcal.
“Esa agua no es ‘sobrante’: es la reserva que necesitan nuestros 12 municipios para beber, y el colchón mínimo para que el regadío de la comarca pueda sobrevivir en un contexto de sequías cada vez más frecuentes y severas”, subraya.
El Campo de Calatrava, situado en la provincia de Ciudad Real, viene arrastrando ciclos de sequía recurrentes que han obligado en los últimos años a imponer restricciones, controles y reducciones de dotaciones hídricas tanto en el ámbito agrícola como en el urbano.
Razones técnicas bajo sospecha
Según se ha trasladado a los usuarios, el desembalse respondería a motivos de seguridad vinculados a estudios técnicos que cuestionan el comportamiento de la infraestructura ante avenidas extremas, así como a la necesidad de adaptar la explotación a determinadas normas técnicas.
Sin embargo, la presidenta de la CUAS plantea una cuestión de fondo: si las deficiencias eran conocidas o intuibles desde hace años, ¿por qué no se han corregido con antelación?
“Si hoy la infraestructura no ofrece garantías, la pregunta es obligada: ¿estamos así por un mal diseño original, por una falta de mantenimiento y modernización, o por la inercia de una gestión que solo reacciona cuando ya es tarde?”, señala en su carta.
El documento deja entrever una crítica estructural a la planificación hidráulica, apuntando no solo a la coyuntura actual sino a posibles carencias históricas en el diseño, explotación o conservación de la presa.
Agricultores al límite y municipios bajo presión
La misiva incide especialmente en la contradicción que, a juicio de la CUAS, supone exigir un control exhaustivo del consumo a agricultores y ayuntamientos mientras se liberan hectómetros cúbicos del embalse.
Al agricultor, recuerda Molina, se le obliga a ajustar “cada metro cúbico”, a regar con dotaciones mínimas y a afrontar expedientes sancionadores en caso de sobrepasar los límites autorizados. A los municipios, por su parte, se les exige pedagogía del ahorro y la aplicación de restricciones o subidas tarifarias.
“Es imposible pedir corresponsabilidad al usuario cuando la administración gestora da la imagen de desaprovechar, en pocos días, lo que a los demás se les niega durante años”, sostiene.
La situación resulta especialmente sensible en explotaciones familiares cuya viabilidad depende de una campaña agrícola que puede quedar comprometida por recortes en las dotaciones.
Exigencia de transparencia total
La carta constituye, en palabras de su autora, “un toque de atención claro” a la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Desde la CUAS se exige acceso completo a los informes técnicos que avalan el desembalse, así como explicaciones detalladas sobre:
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Las razones concretas que han motivado la apertura de compuertas.
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Las posibles deficiencias de diseño, explotación o mantenimiento detectadas.
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El calendario real de actuaciones correctoras.
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Las garantías de seguridad futuras de la infraestructura.
Asimismo, se reclama que en cada decisión se sitúe “en el centro a las personas”: los vecinos que temen restricciones en el abastecimiento y los agricultores que dependen de cada campaña para sostener sus explotaciones.
Una comarca vigilante
El mensaje final de la carta es inequívoco. El Campo de Calatrava no permanecerá en silencio ante lo que considera una pérdida de recursos estratégicos.
“No queremos catastrofismo, queremos rigor; no queremos enfrentamiento gratuito, queremos responsabilidad. Pero que nadie se engañe: vamos a estar vigilantes, organizados e informados. Porque cada gota que hoy se desperdicia es futuro que se les roba a nuestros pueblos.”
La controversia abre un nuevo frente institucional en torno a la gestión hidráulica en la provincia de Ciudad Real y sitúa en el centro del debate la seguridad de las infraestructuras, la planificación a largo plazo y la coherencia entre las políticas de ahorro exigidas a la ciudadanía y las decisiones adoptadas por la administración hidráulica.

