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viernes, marzo 6, 2026

Almagro salda una deuda histórica con Pepa Delmas, la primera alcaldesa de su democracia

Almagro homenajea a Pepa Delmas, la primera alcaldesa de la democracia local, en un emotivo acto por el Día Internacional de la Mujer. Francisco Ureña adelanta que Pepa Delmas contará con una calle a su nombre en homenaje a su labor como alcaldesa de Almagro durante los años 1981-1983 por el extinto UCD.

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Almagro ha vivido este 8 de marzo uno de los momentos más simbólicos y trascendentales de su historia reciente. Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer, el municipio ha rendido un sentido homenaje a Pepa Delmas, la única mujer que ha ocupado la Alcaldía almagreña y primera alcaldesa de la democracia en el Ayuntamiento de Almagro, figura clave en los inicios de la institucionalidad democrática local tras la Transición.

El acto, cargado de emoción, memoria y reconocimiento colectivo, se celebró en la Sala “Jacobo Fugger” del Palacio Juan Jedler, sede de la Universidad Popular de Almagro, completamente abarrotada por vecinos, representantes institucionales y miembros del tejido social del municipio. La presencia de miembros de la Corporación Municipal, del Centro de la Mujer, representantes de AMFISA (Asociación de Discapacitados Físicos y Psíquicos de Almagro), así como integrantes de las diferentes asociaciones de mujeres de la localidad, evidenció el carácter institucional, social y profundamente simbólico de este reconocimiento.

El homenaje ha supuesto, además, un ejercicio de memoria democrática, en el que la ciudad ha querido reivindicar el papel de quienes contribuyeron a construir la democracia municipal desde sus primeros pasos, en una etapa marcada por la escasez de recursos, la falta de estructuras consolidadas y la aún muy limitada presencia femenina en los espacios de poder político.

La figura de Pepa Delmas encarna precisamente ese momento histórico. Su llegada a la Alcaldía entre 1981 y 1983, representando a la Unión de Centro Democrático (UCD), la convirtió no solo en la primera alcaldesa de Almagro, sino también en una de las primeras mujeres en liderar un ayuntamiento en la provincia de Ciudad Real, en una época en la que la representación femenina en cargos públicos era todavía excepcional en España.

Durante la presentación del acto se recordó el origen de esta iniciativa, que hunde sus raíces en el trabajo del movimiento asociativo femenino de la ciudad. Ya en 2011, las asociaciones de mujeres de Almagro —Amas de Casa, Rita Lambert, Afamer y Amfar— propusieron identificar mujeres referentes del municipio para participar en una mesa redonda dedicada a visibilizar trayectorias femeninas destacadas. En aquella ocasión, Pepa Delmas compartió protagonismo con Manolita Espinosa y María Luisa Chávez, figuras ya desaparecidas pero igualmente recordadas.

El impulso definitivo al homenaje llegó en octubre de 2025, cuando, en un nuevo encuentro de asociaciones, surgió la propuesta de reconocer públicamente el legado de Pepa Delmas. La iniciativa partió de Feministas de Pueblo y fue respaldada de manera unánime por el resto del movimiento asociativo femenino de la ciudad, con el apoyo del Centro de la Mujer y del Ayuntamiento de Almagro, que decidieron incorporar este reconocimiento al programa institucional del 8M.

Durante el acto se destacó la personalidad serena, sencilla y profundamente inteligente de la homenajeada, así como el valor que demostró al adentrarse en la política en un contexto dominado casi exclusivamente por hombres. En aquellos años, la presencia de mujeres en las instituciones era todavía anecdótica: apenas unas pocas diputadas en el Congreso, un número reducido de senadoras y prácticamente ninguna alcaldesa en municipios de tamaño medio.

En ese contexto, Almagro tuvo el privilegio histórico de contar con una mujer al frente de su Ayuntamiento, una responsabilidad que Delmas asumió en circunstancias inesperadas. Inicialmente ocupaba el tercer puesto en la candidatura municipal de UCD, pero las renuncias sucesivas de Manuel Cañizares, cabeza de lista, y posteriormente del alcalde Julio José Cerro, que dejó el cargo tras aprobar una oposición de Formación Profesional, situaron finalmente a Pepa Delmas al frente de la Alcaldía.

Su mandato se desarrolló en los primeros años de la democracia municipal, una etapa marcada por recursos extremadamente limitados, estructuras administrativas aún en formación y enormes necesidades urbanas y sociales. Pese a ello, su gestión estuvo orientada a modernizar los servicios municipales y mejorar las infraestructuras básicas del municipio.

Entre los avances impulsados durante su etapa al frente del consistorio se recordó la mejora del sistema de abastecimiento de agua, un problema histórico en Almagro que provocaba frecuentes cortes. Delmas inició los primeros pasos para aprovechar nuevos pozos y mejorar la canalización, medidas que posteriormente permitirían consolidar el sistema hidráulico municipal.

También se impulsó la modernización de la Policía Local, que hasta entonces realizaba gran parte de su labor en bicicleta. Durante su mandato se adquirió el primer vehículo municipal para este servicio, símbolo de una administración que comenzaba a adaptarse a nuevas necesidades.

Otro de los hitos destacados fue la rehabilitación de infraestructuras municipales deterioradas, como el mercado, el cementerio o el matadero municipal, así como el impulso a la construcción de viviendas sociales en la zona de Salvador Allende, un proyecto que llegó a enfrentarse a la oposición de Patrimonio al considerar que alteraba la perspectiva urbana del municipio. Delmas defendió con firmeza la iniciativa, firmando finalmente la autorización necesaria para que el proyecto se materializara.

Asimismo, durante su etapa se promovieron iniciativas culturales de gran alcance, como la creación de una fundación cultural que sentó las bases para el posterior nacimiento de la Universidad Popular de Almagro, institución que hoy constituye uno de los pilares de la vida cultural y educativa de la ciudad.

También se recordó que fue durante aquellos años cuando el Ayuntamiento adquirió el edificio que posteriormente albergaría el Museo Nacional del Teatro, uno de los principales referentes culturales del municipio y pieza clave en su identidad escénica.

El acto estuvo salpicado de anécdotas que reflejan el carácter conciliador y humano de la homenajeada, desde episodios cotidianos vividos durante su etapa como directora de un centro educativo hasta recuerdos familiares que ilustran su capacidad para mantener la serenidad incluso en situaciones incómodas.

En su intervención final, visiblemente emocionada, Pepa Delmas agradeció el homenaje al Ayuntamiento, al Centro de la Mujer y a las asociaciones locales, recordando especialmente el apoyo de su familia y de las personas que la acompañaron durante su trayectoria política y profesional.

La exalcaldesa quiso compartir el reconocimiento con otras mujeres de la ciudad que, debido a circunstancias personales o a situaciones de discapacidad, no pudieron alcanzar los objetivos que se habían propuesto, reivindicando la necesidad de seguir visibilizando historias femeninas invisibilizadas.

Delmas recordó también las dificultades económicas y administrativas de los ayuntamientos en los primeros años de la democracia, subrayando que la corporación municipal de entonces trabajaba sin retribuciones y con recursos extremadamente limitados, en un contexto en el que ni siquiera existían servicios sociales municipales estructurados.

A pesar de ello, explicó, el equipo municipal actuó siempre con espíritu de consenso y con un objetivo común: mejorar la vida de los vecinos de Almagro.

Uno de los momentos más sorprendentes del acto llegó cuando el equipo de gobierno municipal anunció su intención de proponer en un próximo pleno la dedicación de una calle a Pepa Delmas, una iniciativa que, según se explicó, se había mantenido en secreto para evitar que la homenajeada rechazara asistir al acto.

Aunque Delmas agradeció profundamente el gesto, expresó con humildad su deseo de que antes se reconozca a otras figuras históricas de la ciudad vinculadas a la cultura y a la gestión pública. Sin embargo, el anuncio fue recibido con una larga ovación del público, reflejo del amplio consenso social sobre la importancia de su legado.

Además, se adelantó que el nuevo desarrollo urbano del barrio del Sector S4, actualmente en planificación, incorporará una nueva nomenclatura urbana dedicada mayoritariamente a mujeres, en un intento por corregir el desequilibrio histórico en el callejero de la ciudad, donde apenas existen calles con nombres femeninos.

En ese contexto, el nombre de Pepa Delmas podría convertirse en uno de los símbolos de esta nueva etapa urbana, consolidando definitivamente su lugar en la memoria colectiva de Almagro.

El homenaje celebrado este 8 de marzo ha puesto de relieve la trayectoria de una mujer pionera, además también de la necesidad de reconstruir la memoria democrática desde una perspectiva de género, reconociendo el papel de aquellas mujeres que, en momentos decisivos de la historia reciente, contribuyeron a abrir camino en la política, la gestión pública y la transformación social de sus comunidades.

En Almagro, ese camino lleva, desde hoy de forma aún más visible, el nombre de Pepa Delmas.

Gracias alcaldesa.

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