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sábado, agosto 30, 2025

Almagro reabre su Centro de Mayores con 500.000€ en reformas, pero sin servicios esenciales

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La reciente reapertura del Centro de Mayores de Almagro, celebrada con pompa y boato, ha dejado un sabor agridulce. Lejos de ser un motivo de celebración unánime, el evento ha puesto de manifiesto la preocupante desconexión entre la inversión en infraestructuras y la atención real a las necesidades de nuestros mayores. Lo que se nos ha vendido como un avance, con una inversión de 500.000 euros en una “ambiciosa reforma integral”, huele más a estrategia política que a un compromiso genuino con el bienestar social.

Una inauguración teatral y excluyente

Resulta chocante que un acto de reapertura de un centro social, concebido para la comunidad, se convierta en una pasarela política donde solo tienen cabida los “afines”. La asistencia de la plana política regional, con la consejera de Bienestar Social y el vicepresidente del Gobierno regional a la cabeza, para “propagar sus parabienes de bienestar social” y su “programa de envejecimiento activo”, contrasta con la triste realidad: el centro, por el momento, no prestará servicios esenciales a sus usuarios. ¿De qué sirve una infraestructura de medio millón de euros si no cumple su función principal?

Lo más sangrante es la omisión intencionada del elefante en la habitación: el cierre del servicio de estancias diurnas hace cuatro años. Un cierre que, como bien denuncia el Partido Popular de Almagro, obligó a nuestros mayores a un penoso desplazamiento diario a Daimiel para recibir una atención que antes tenían a la puerta de su casa. La “nueva etapa en un entorno renovado” que proclama el comunicado oficial es, para muchos, un recordatorio doloroso de un retroceso imperdonable.

La súplica del alcalde: ¿Un reconocimiento tácito del fracaso?

Es revelador que el alcalde de Almagro, Francisco Ureña, casi “suplicando un favor”, pida a sus superiores “recuperar el servicio de estancias diurnas en Almagro, recordando que el municipio cuenta con 20 plazas”. Esta súplica es, en sí misma, una admisión implícita del despropósito. Si el centro ha sido objeto de una inversión tan significativa y su reapertura es un hito tan importante, ¿por qué el servicio más vital no está garantizado desde el primer día? La imagen de ocho personas mayores desplazándose diariamente a Daimiel es la bofetada más cruda a cualquier discurso de “envejecimiento activo” o “lucha contra la soledad no deseada”.

La afirmación de la consejera Bárbara García Torijano de que la reforma “ha venido a dar la posibilidad de que todas las personas mayores puedan tener un edificio adaptado a la nueva normativa” suena hueca cuando la funcionalidad básica brilla por su ausencia. Un edificio adaptado, por muy moderno y accesible que sea, es solo un cascarón vacío si no alberga los servicios por los que fue concebido. Como acertadamente señala el PP local, “una infraestructura sin servicios es solo un decorado”.

La hipocresía del gasto y el olvido del daño

El vicepresidente José Manuel Caballero se jacta de haber duplicado el presupuesto destinado a los mayores en la última década, rozando los 400 millones de euros. Una cifra impresionante, sin duda, pero que pierde todo su valor cuando vemos que, en Almagro, una inversión de 500.000 euros se celebra con la carencia de un servicio esencial que se perdió hace años. ¿De qué sirven los millones si la atención básica se recorta y se ignora el sufrimiento de quienes se vieron obligados a buscarla fuera de su municipio?

La ausencia de una sola mención o disculpa por el “daño causado” por parte de los representantes socialistas es, como mínimo, indignante. Pretender “vender como éxito lo que en realidad fue un recorte” es una afrenta a la inteligencia y a la dignidad de los vecinos de Almagro. La política debería estar al servicio de la ciudadanía, no de la propaganda electoral.

Una lucha por la funcionalidad

La reapertura del Centro de Mayores de Almagro es un claro ejemplo de cómo la política puede priorizar la imagen sobre la sustancia. La grandilocuencia de las cifras y los discursos políticos se desmoronan ante la sencilla realidad de que un centro sin servicios es, en efecto, “no tener nada”. La crítica del Partido Popular, en este caso, se alinea con el sentir común de que la verdadera victoria no radica en una reforma arquitectónica, sino en la restitución inmediata y efectiva de los servicios que nuestros mayores necesitan y merecen.

Almagro reabre su centro con un presente “renovado” pero un futuro incierto en cuanto a su funcionalidad. Es imperativo que las autoridades regionales y locales dejen de lado las fotos y los discursos vacíos, y se centren en lo que realmente importa: asegurar que el Centro de Mayores de Almagro, con su flamante inversión, cumpla con su propósito fundamental y sea, de verdad, un espacio de bienestar y atención para todas las personas mayores de la localidad, sin más demoras ni desplazamientos forzados.

Manuel García Sánchez

(Nota de la Redacción: Las Opiniones de usuarios y colaboradores no tiene por qué corresponderse forzosamente con la línea editorial de Almagro Noticias, la cual promueve la pluralidad de opiniones en el marco de los principios y valores sobre los que se sustenta.)
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