El próximo 6 de marzo, a las 18:30 horas, el espacio cultural de El Silo de Almagro acogerá el desfile-espectáculo “Historia de las mujeres a través de la vestimenta. Del siglo XV al siglo XX”, una propuesta organizada por la Asociación Feministas de Pueblo con la colaboración institucional del Ayuntamiento de Almagro. La entrada será libre hasta completar aforo.
El evento se presenta como mucho más que una exhibición de trajes históricos. Según explica la propia asociación en su comunicado oficial, se trata ante todo de un acto de memoria colectiva. Un recorrido por cinco siglos de historia narrado desde un territorio tradicionalmente relegado a la esfera privada y considerado menor: la costura, el textil y el arte de la aguja. Un ámbito profundamente feminizado que, sin embargo, ha sostenido economías domésticas, ha generado riqueza cultural y ha transmitido conocimientos técnicos y simbólicos de generación en generación.
La propuesta plantea una reflexión de fondo sobre la construcción histórica del papel de las mujeres en la sociedad. La vestimenta se convierte aquí en documento histórico y en fuente de interpretación social. No es solo moda ni mera estética. Es biografía, contexto, identidad y condición social. Cada prenda expuesta encarna los límites y las libertades de su tiempo, los cuerpos moldeados por estructuras rígidas como el corsé o progresivamente liberados por nuevos patrones de confección, los espacios públicos y privados que podían —o no— habitar.
El desfile estará compuesto por 16 modelos que abarcan desde el siglo XV hasta finales del siglo XX. A través de esta línea temporal, el público podrá observar cómo la evolución de la indumentaria refleja transformaciones profundas en la vida de las mujeres: desde los rígidos códigos morales y estéticos del Antiguo Régimen hasta los procesos de emancipación social, laboral y cultural del siglo XX. La transición de siluetas encorsetadas a diseños funcionales y prácticos dialoga con cambios históricos como la incorporación femenina al trabajo remunerado, el acceso a la educación o la transformación de los modelos familiares.
La iniciativa reivindica el textil como archivo histórico vivo. Durante siglos, el trabajo de hilanderas, tejedoras, bordadoras, modistas y diseñadoras ha sido invisibilizado en los grandes relatos académicos. Sin embargo, su labor ha sido esencial en la construcción de identidades colectivas y en la configuración de patrimonios culturales materiales e inmateriales. Desde esta perspectiva, el desfile propone una mirada alternativa a la historia oficial, poniendo en el centro saberes tradicionalmente relegados.
Los trajes han sido diseñados y confeccionados artesanalmente por Yolanda Meneses Martín, quien ha aplicado criterios de sostenibilidad bajo el principio de las 3R —reducir, reutilizar y reciclar—. Telas domésticas como cortinas, colchas o tapicerías han sido transformadas en vestimentas históricas, resignificando materiales cotidianos y otorgándoles una nueva dimensión estética y simbólica. Esta decisión no solo responde a una conciencia medioambiental, sino que subraya el valor creativo de un trabajo históricamente minusvalorado.
La reutilización textil introduce además una reflexión contemporánea sobre el consumo responsable y la industria de la moda, conectando el pasado con debates actuales sobre sostenibilidad y economía circular. De este modo, la propuesta enlaza memoria histórica y compromiso social presente, estableciendo un puente entre generaciones.
Las modelos que desfilarán no son profesionales del sector, sino socias y simpatizantes de la Asociación Feministas de Pueblo. Mujeres del presente que encarnan simbólicamente la memoria de aquellas que las precedieron. El carácter comunitario del evento refuerza la dimensión participativa y colectiva del proyecto, alejándolo de la lógica comercial de la pasarela convencional y situándolo en el ámbito de la cultura crítica y la reivindicación social.
La elección de la fecha, en vísperas de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, dota al acto de un significado añadido. El desfile se inserta en el calendario de actividades vinculadas a la reflexión sobre la igualdad, la memoria histórica y el reconocimiento del trabajo femenino a lo largo de los siglos.
Desde la organización se insiste en que la propuesta invita a mirar la historia con otros ojos. A reconocer una genealogía femenina que, aunque raramente haya ocupado los titulares de los manuales, ha sido creadora fundamental de cultura, economía y tejido social. “También desde la aguja y el hilo se ha escrito la historia”, subrayan.
El Silo de Almagro se convertirá así en un escenario donde la moda se transforma en relato histórico y donde la estética dialoga con la sociología, la economía y la memoria colectiva. Un espacio cultural que, por unas horas, acogerá cinco siglos de transformaciones condensados en 16 diseños confeccionados a mano.

