El Ayuntamiento de Almagro ha iniciado formalmente las gestiones para que la ciudad pueda exhibir el documento fundacional de la Orden de Calatrava, una de las instituciones más determinantes de la historia peninsular.
El alcalde, Francisco Ureña, acompañado por la concejal de Cultura, Marián Ureña, ha visitado el Archivo Histórico Nacional con el propósito de activar el procedimiento administrativo que permita trasladar temporalmente a la ciudad el privilegio otorgado por Sancho III de Castilla el 1 de enero de 1158.
Según ha confirmado el propio regidor, “mañana se presentará la solicitud oficial en los términos expuestos durante esta visita, dando así continuidad al procedimiento iniciado”. El objetivo municipal es que el documento pueda exhibirse en septiembre en la Iglesia de San Agustín, convirtiendo el acontecimiento en un hito cultural sin precedentes recientes para la ciudad.
El privilegio de 1158: el acta de nacimiento de la primera orden militar hispana
El documento cuya exhibición se pretende es la Carta de Donación firmada en Almazán el 1 de enero de 1158. En ella, el monarca castellano cedía de forma perpetua la villa y fortaleza de Calatrava —la actual Calatrava la Vieja— a la Orden del Císter, representada por el abad Raimundo de Fitero y el monje Diego Velázquez.
El propósito era inequívoco: garantizar la defensa de la plaza frente a los almohades después de que los templarios la consideraran indefendible y la abandonaran. Aquella decisión marcó el nacimiento de la primera orden militar propiamente hispana y una de las primeras de Europa.
A este documento civil y militar le siguió la Bula Papal de 26 de septiembre de 1164, por la que Alejandro III reconocía oficialmente la fundación, otorgándole protección pontificia y los privilegios de la Orden del Císter, consolidando así su carácter religioso-militar.
De la frontera al poder: ocho siglos de influencia
La Orden nació en el contexto de la Reconquista y se consolidó tras episodios decisivos como la Batalla de Las Navas de Tolosa, que permitió su expansión territorial definitiva. Tras la pérdida temporal de posiciones en la Batalla de Alarcos, la victoria de 1212 supuso un punto de inflexión estratégico.
En el siglo XIII, la sede se trasladó al Sacra Convento y Castillo de Calatrava la Nueva, desde donde se articuló el vasto señorío del Campo de Calatrava.
La Orden organizó el territorio en encomiendas, ejerció jurisdicción propia, administró justicia, recaudó tributos y dirigió la repoblación cristiana. En la práctica, actuó como un auténtico Estado dentro de la Corona de Castilla.
Almagro, capital administrativa del señorío calatravo
El papel de Almagro fue central. Aunque la sede espiritual se hallaba en Calatrava la Nueva, la ciudad se convirtió en la capital administrativa del señorío.
En Almagro se celebraban los Capítulos Generales, se decidían estrategias militares y se gestionaban rentas y propiedades. La localidad asumió un protagonismo político, económico y simbólico que configuró su identidad histórica.
Tras la incorporación del maestrazgo a la Corona en 1487, impulsada por Fernando el Católico, la Orden quedó integrada en la monarquía. Desde entonces, los reyes españoles ostentan el título de Gran Maestre, condición que en la actualidad corresponde a Felipe VI.
De señorío autónomo a engranaje del Estado moderno
La anexión del maestrazgo supuso un punto de inflexión. Las rentas pasaron a depender directamente de la Corona y el territorio se integró en la estructura del Estado moderno.
En el siglo XVI, bajo Carlos I de España, las rentas fueron arrendadas a la poderosa Familia Fugger, lo que dinamizó la economía local y consolidó el crecimiento urbano de Almagro.
Sin embargo, la progresiva pérdida de peso de las órdenes militares culminaría con las desamortizaciones del siglo XIX.
Un acontecimiento cultural de enorme trascendencia
La exhibición temporal del documento fundacional supondría un acontecimiento de alto impacto cultural, patrimonial y turístico. No solo permitiría a vecinos y visitantes contemplar el testimonio original que dio origen a la Orden, sino que reforzaría el relato histórico que vincula indisolublemente a Almagro con el Campo de Calatrava.
El Ayuntamiento continuará trabajando en los próximos meses para completar los trámites necesarios ante las instituciones competentes. De culminar con éxito, septiembre podría convertirse en el mes en que Almagro recupere, aunque sea simbólicamente, el acta de nacimiento de su propia historia institucional.
Una iniciativa que trasciende lo expositivo para situar a la ciudad en el centro del debate patrimonial nacional y reivindicar su condición de antigua capital del señorío calatravo.
Vicente Galiano M.

