Almagro: Cuarto centenario del Nacimiento del Almagreño Pedro de Villafranca y Malagón, el mejor grabador español del siglo XVII

Almagro Cuarto centenario del Nacimiento del Almagreño Pedro de Villafranca y Malagón, el mejor grabador español del siglo XVIINo quiero dejar pasar este año de 2015 sin hacer una muy breve reseña biográfica conmemorativa por el cuarto centenario del nacimiento de Pedro de Villafranca, almagreño maestro del buril que según Enrique Herrera Maldonado nació en nuestra ciudad y, que con otros autores fijan su fecha en 1615- sin precisar día ni mes-.Fueron sus padres, Juan Bautista de Villafranca y María Ruiz Malagón, vecinos de Almagro.

Pedro de Villafranca, pintor y grabador, pasó de muy joven a Madrid, siendo discípulo del pintor Vicente Carducho en cuyo taller se perfeccionó en la pintura; siendo también influenciado por Velázquez.

En 1677 restauró junto a Claudio Coello las pinturas de la sala de batallas del monasterio de El Escorial.

Como grabador se formó en la escuela del flamenco Pierre Perret, en donde adquirió un perfecto dominio del buril y de la técnica que hacen de él el mejor grabador español del siglo XVII. “Siendo su obra de gran calidad y belleza”. En 1654 es nombrado grabador de cámara del Rey Felipe IV.

Dice también Herrera Maldonado, que demostró su madurez artística y cultural. Fue un hombre culto, de una gran erudición, como su posición requería conocedor de los clásicos y de toda la literatura moralizada…”

Realizó más de trescientos grabados de los que se conservan cuatro matrices; la Inmaculada de la edición de la Regla de la Orden de Santiago, el frontispicio de las Definiciones de Calatrava y Alcántara y el retrato de Felipe IV.

Para saber más: consultar el interesantísimo trabajo de Enrique Herrera Maldonado (Metáfora y alegoría en un grabado de Pedro de Villafranca y Malagón”, Cuadernos de Estudios Manchegos, 21 (1991) Archivo Histórico Nacional. Pieza del mes septiembre 2014 “Un grabador del Rey al servicio de las Órdenes Militares”. Enciclopedias online y Larousse.

Sus obras como pintor de bodegones fueron de toque más refinado que Zurbarán

Diez años antes que Pedro de Villafranca, es decir en 1605, nació también en Almagro otro gran maestro de las Bellas Artes: Pedro de Camprobín y Passano prestigioso pintor de bodegones que llegó a dar a sus obras un “toque más refinado y cortesano que Zurbarán”. Su bautismo se celebró en la iglesia parroquial de San Bartolomé el Viejo el día 17 de marzo del mismo año. Fueron sus padres Pedro de Camprobín de oficio platero, y Juana Passano, pariente de los italianos Peroli, famosos pintores que decoraron el palacio del marqués de Santa Cruz, en la localidad del Viso del Marqués.

En el año 2006, el Museo del Prado enriqueció sus fondos con cuatro obras (bodegones) procedentes de la colección de don Rosendo Naseiro. Aunque solo uno de ellos-Cesto con melocotones y ciruelas- está expuesto en la sala número 18 de esta primera pinacoteca de España.

Desde el 24 octubre del mencionado año al 7 de enero del siguiente, el Museo del Prado organizó una extraordinaria exposición de bodegones con toda la colección Naseiro; entre las obras figuraron las cuatro de Camprobín. Fue una efeméride difícil de olvidar dado la variedad de obras de diferentes autores con las que participaron en “ Lo fingido verdadero”, título de la exposición.

“Pedro de Camprobín y Passano (Almagro, 1605 Sevilla 1674).Pintor español. Entre 1619y 1624 vive en Toledo, donde se forma como discípulo del pintor tenebrista Luis Tristán. En 1628 se encuentra ya en Sevilla, ciudad en la que, tras superar el examen del gremio de pintores en 1630, recibe numerosos encargos, entre los que figura una amplia serie de flores para distintos conventos. De ahí en adelante pinta fundamentalmente obras de este género de tal modo que se convierte en el primer artista que se especializa en pintura de flores en la ciudad hispalense.

En 1660 participa junto a otros pintores como Murillo y Herrera el Mozo en la fundación de la Academia de pintura de Sevilla. En algunas de sus obras se puede rastrear la influencia de Zurbarán, aunque LAS DE Camprobín poseen un toque más refinado y cortesano. En sus composiciones son frecuentes los jarrones de bronce gallonados y decorados, con flores.

A menudo rodea el motivo principal de otros secundarios; flores sueltas, insectos, objetos de orfebrería cerámica y cristalería dispuestos sobre la mesa de forma aparentemente casual, en los que hace alarde de su capacidad para reproducir la calidad y textura de los diferentes materiales. En sus obras de madurez logra un lenguaje propio, que se caracteriza por el equilibrio entre el volumen, conseguido por un sutil manejo de la luz; el dibujo preciso, con el que traza sus característicos arabescos de tallos y flores y el refinado colorido, de gamas reducidas, que resalta los tonos claro. Entre las cualidades más apreciadas por sus clientes destacan la singular belleza de sus composiciones en las que destaca una exquisita atmósfera de calma.”

De estos dos almagreños maestros de las Bellas Artes, habría que tener en cuenta en colegios e institutos de nuestra ciudad no dejar pasar inadvertida la memoria de estos artistas. Por eso no estaría de más que en estas instituciones se diese alguna información sobre ello para poner en valor los méritos de tan notables paisanos.

Arcadio Calvo Gómez, cronista oficial de Almagro

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